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29. Amor: desamparo y dependencia.

Hay dos tipos de relación entre un niño y su madre, que ayudan a esclarecer algo de la psicología del amor: la una es la relación de desamparo y la otra de dependencia. El desamparo se sitúa a nivel de la necesidad, es decir que el niño al nacer está por completo desamparado y necesita de otra persona para sobrevivir. Si un niño es abandonado, se muere. El hombre es el único mamífero que nace sin saber donde buscar el alimento para sobrevivir, por ello es indispensable otra persona que lo auxilie y lo alimente. Ser madre es una función y puede ser cumplida por alguien que sustituya a la madre biológica. Esta es la primera forma del amor, como apego al otro que tiene lo necesario para que el niño se nutra y viva. Si él hace una demanda, la madre se presenta como la que tiene aquello que satisface dicha exigencia. La madre da leche, entonces da lo que tiene.

En cambio, la relación de dependencia consiste en que el niño desea que su madre responda a su pedido dando lo que no tiene; esto es la demanda de amor; demanda que se dirige a alguien que está privado de lo que da, que da lo que no tiene, lo que se puede ilustrar con el don de amor, es decir, el regalo que se le da a alguien cuando se le ama. Si un multimillonario da a su mujer un costoso regalo, éste no tiene el mismo valor que el de otro sujeto que hace un gran esfuerzo para regalar a su prometida un anillo de compromiso. El primero da lo que tiene, el segundo da lo que no tiene, por eso es mucho más valioso éste regalo que aquel.

La demanda de amor está dirigida al que no tiene, es decir, al que solo tiene “amor para dar”, como dice la canción. «Amar es dar lo que no se tiene». Por eso los padres que en vez de amor le dan solo cosas materiales a sus hijos, lo que reciben a cambio es, generalmente, la ingratitud de aquellos y la queja de que no se han sentido amados. El niño, al nacer, más que buscar la satisfacción de sus necesidades, de que la madre lo llene de comida, lo que busca es amor, depender de ella, o mejor aún, ser reconocido por ella; el amor es el que hace posible dicho reconocimiento.

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