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Mostrando entradas de agosto, 2010

140. Alarma en la aldea global.

La sociedad contemporánea atraviesa, desde mediados del siglo XX, por una serie de cambios intempestivos, sin precedentes, y para los cuales, al parecer, no esta aún preparada. Los avances de la ciencia y la tecnología van a gran velocidad, en respuesta, a su vez, a las exigencias de una economía de mercado que se ha impuesto en todo el mundo, sin medir sus consecuencias: por ejemplo, el hecho de que haya cada vez más y en todo el planeta, mayor injusticia social.
Los ideales tradicionales, los grandes ideales universales, que aseguraban una mayor continuidad en los estilos de vida, ya no sirven para guiar y coartar a los seres humanos, sino que, más bien, estos parecen encontrarse más libres que nunca para elegir sus propios valores y estilos de vida y hacer, en última instancia, lo que les venga en gana, bajo la égida de un individualismo rampante.
No se puede afirmar que los cambios producidos por el desarrollo de la ciencia y la tecnología hayan aportado una mayor felicidad, ni q…

139. Patología del pensamiento y paradigmas.

El ser humano ha adquirido una serie de conocimientos, sin precedentes, sobre el mundo físico y biológico. La ciencia ha hecho reinar, cada vez más, a los métodos de verificación empírica y lógica. Pero junto a esto hay también un progreso de cierta ignorancia ligada al desarrollo mismo de la ciencia. Las amenazas más graves que enfrenta la humanidad están emparentadas al progreso ciego e incontrolado del conocimiento: armas nucleares, manipulaciones genéticas, desarreglos ecológicos, etc.
Hay, pues, una nueva «ignorancia» ligada al desarrollo del saber científico, que ha llevado al ser humano a los límites de su propia extinción. Se hace necesario tomar conciencia de dicha ignorancia, si se quiere superar esa «patología» que hay en el conocimiento producto de la ciencia. El primer paso que hay que dar es comprender cómo el ser humano organiza dicho conocimiento.
Todo conocimiento opera mediante la selección de datos significativos, los cuales son separados y jerarquizados de acuerdo a …

138. «¿Quién está enfermo, la cultura o yo?»

Los profesionales que manipulan a la sociedad de consumo conocen muy bien el poder de la palabra «nuevo» para vender. La ciencia, en su alianza con la economía de mercado, lanza todos los días nuevos objetos tecnológicos que hacen que lo nuevo permanezca cada vez menos y menos tiempo nuevo. Así pues, la novedad se hace cada vez más insistente y exigente, y a su vez, establece una rivalidad de carácter mortífero con todo lo que es obsoleto. (Miller, 1998). El computador que se compra hoy, ya mañana es viejo: hay que actualizarlo o comprar uno más poderoso. Así pues, lo nuevo parece ser sólo nuevo en el minuto presente; en el siguiente pasa a ser viejo. ¿Cómo se defienden cada uno de los seres humanos que habitan esta sociedad, de la decadencia en la que entran a partir de la exigencia permanente de lo nuevo?
Frente al síntoma de la novedad que caracteriza a la cultura de hoy, lo único que puede resistir el carácter sintomático de lo siempre nuevo, es otro síntoma. (Miller, 1998). Todos …

137. Lo nuevo es obsoleto.

Interesa a los estudiosos del comportamiento observar cómo los síntomas de los seres humanos, las formas de sufrimiento subjetivo, cambian con el estado de la cultura; es decir, que los síntomas tienen una relación de dependencia con la cultura en la que se inscribe el sujeto. En otras palabras, dependiendo de la época en que se vive, se padecerán o no determinados síntomas psicológicos; los síntomas de comienzo de siglo pasado, no son los mismos ahora que nace una nueva centuria, y esto le exige a los estudiosos de la conducta, una renovación. Como los síntomas cambian con la época, se espera también un cambio al nivel de los discursos que estudian el sufrimiento de los seres humanos.
Hay, entonces, nuevos síntomas, y la novedad misma se ha convertido en uno de ellos. Lo «nuevo» es un síntoma de la cultura contemporánea, a tal punto que ha ido adquiriendo un ritmo periódico, haciéndose cada vez más evidente la repetición de lo nuevo (Miller, 1998). Por ejemplo, al nivel de la moda, tr…

136. El trauma psíquico o el trauma de Elián.

El concepto de «trauma psíquico» hace referencia a una serie de acontecimientos que tienen un gran impacto emocional en la vida de un individuo, produciéndole, como consecuencia, trastornos psíquicos duraderos -inhibiciones, angustia o síntomas-. De hecho, la palabra «trauma» es tomada prestada del discurso de la medicina, en el cual, «traumatismo» significa el «conjunto de lesiones del revestimiento cutáneo que interesan un tejido, un órgano o un segmento de miembro, provocadas accidentalmente por un agente exterior». Así pues, un trauma orgánico es un daño producido en el cuerpo –un moretón, una fractura, etc.-, y un trauma psíquico es un daño producido a nivel subjetivo -el la psique, en el "corazón" o en el alma, que es lo mismo-.
Con el trauma psíquico pasa algo muy peculiar, y es que lo que puede ser traumático para una persona, para otra no lo es para nada, cosa que no ocurre con los traumas físicos, los cuales siempre producen un daño orgánico. El trauma psíquico es a…

135. «Naturaleza» humana.

Siempre que se piensa la cultura aparece en contraposición el término «naturaleza». ¿Es el ser humano un ser natural? La respuesta que hay que dar es: no. El ser humano, por hablar, por pensar, por habitar la cultura, se ha apartado de sus condicionamientos naturales, no obedece más a las leyes de la naturaleza, ha perdido todos sus instintos, es decir, es un ser «desnaturalizado». La filosofía, al decir que el ser humano es un ser «racional», también está diciendo que en el ser humano la naturaleza ha sido reemplazada por la cultura.
Si también se pregunta si el ser humano se adapta a la naturaleza tal y como lo hacen los animales, la respuesta nuevamente es: no. Más bien el ser humano adapta la naturaleza a sus necesidades y deseos, de tal manera que la destruye. Y es porque destruye al medio ambiente por lo que el tema ecológico es tan actual, a tal punto que se insiste en que el ser humano sostenga con la naturaleza una relación armónica. Volver a lo natural es casi una consigna co…

134. La aventura de leer.

La lectura es una de las actividades mentales de mayor importancia en la estructuración subjetiva de un sujeto. Saber leer se constituye así en una herramienta fundamental en la formación psíquica de todo ser humano, y más aún cuando él es un buen lector.
Un buen lector, tal y como lo enseña Estanislao Zuleta, es aquel que se separa por completo de lo que se comprende ahora por «hombre moderno»: aquel que está de afán, que quiere asimilar rápidamente. Un buen lector es aquel que es capaz de rumiar, de estar tranquilo; el que lee lenta y cuidadosamente. Sólo un lector así podrá hacer un buen trabajo de interpretación del texto. Dicho trabajo de interpretación consiste en determinar el valor que el texto asigna a cada uno de sus términos, valor que puede estar en contradicción con el que posee el mismo término en otros textos. Así pues, la palabra «alimento» no significa lo mismo en un texto como La metamorfosis de Kafka, que en un libro de culinaria, es decir, que el mismo texto produce…

133. La pulsión no es instinto.

La pulsión es el nombre que se le da al impulso sexual de los seres humanos, en la medida en que sus conductas no son instintivas. La pulsión es lo que ha venido a sustituir al instinto en los seres humanos desde el momento en que pasó a ser un animal racional. Por racionalizar el hombre deja de estar regido por las leyes de la naturaleza y pasa a ser regido por las leyes que hay en cultura; el ser humano, por pensar, es un ser «desnaturalizado»: queda separado de la naturaleza, no responde más a ninguna ley natural y pierde sus instintos animales.
El instinto es un «saber» que, trasmitido de una especie a otra por la vía del material genético, le permite a los animales adaptarse y responder, de forma adecuada, al ambiente que habitan. Esta es la razón por la que se puede decir que los animales nacen aprendidos, es decir, que responden de manera automática a los estímulos del medio. El instinto tiene la característica de ser un saber que rige para todos los miembros de una misma especi…

132. La crisis de autoridad del padre.

La crisis de autoridad del padre se observa en la corrupción de los Estados modernos y en la política en general, en la promoción de dioses oscuros -sectas satánicas, nueva era, crecimiento del esoterismo, líneas psíquicas, etc.-, y en los efectos renovados de la segregación en todo el mundo. Los ideales universales, establecidos milenariamente como certezas, son derrotados por la actual globalización de la empresa y la economía totalitaria. Esta globalización arrastra, atraviesa, fisura y acaba con esos ideales. Por eso nuestra época se caracteriza principalmente por esta «carencia del padre», cuya personalidad está ausente, humillada o dividida.
A todo este malestar se le llama crisis: de valores, educativa, social, en la justicia, etc. Pero estas crisis no parecen ser sino la consecuencia directa de un defecto fundamental, un defecto que tiene que ver con la manera como un padre le transmite a un hijo una responsabilidad por las consecuencias de sus actos y un respeto por las normas…

131. División subjetiva.

Al contrario de lo que dice la psicología, el ser humano no es íntegro, completo, armonioso y consciente de sí mismo, no. El ser humano suele ser más bien un ser dividido: contradictorio, indeciso, que no sabe muy bien lo que quiere, inconsciente de sus decisiones, etc. Es corriente, por ejemplo, encontrar que los sujetos no saben lo que dicen y piensan; la mayoría se han hallado a sí mismos en situaciones en las que dicen más de lo que deben -«meten la pata»-, o menos de lo que pueden -pecan por exceso o por defecto-. Es como si el sujeto tuviera enormes dificultades para decir lo justo en el momento oportuno -esto es precisamente lo que llamamos «inconsciente» en el psicoanálisis-. Hay entonces una división entre lo que piensa y lo que dice o deja de decir. Por eso es que se recomienda «conectar la lengua al cerebro» al hablar, ser prudentes o callar.
Por hablar el ser humano está radicalmente dividido y esa división hace parte de su estructura psíquica o subjetiva. Ella también se o…

130. El hombre de comienzos de siglo.

W. Erb, neurólogo de comienzos de siglo, citado por S. Freud en su texto La moral sexual «cultural» y la nerviosidad moderna (1908), decía: «...las extraordinarias conquistas de la Edad Moderna, los descubrimientos e invenciones en todos los sectores y la conservación del terreno conquistado contra la competencia cada vez mayor, no se han alcanzado sino mediante una enorme labor intelectual, y sólo mediante ella pueden ser mantenidos. Las exigencias planteadas a nuestra capacidad funcional en la lucha por la existencia son cada vez más altas, y sólo podemos satisfacerlas poniendo en el empeño la totalidad de nuestras energías anímicas. Al mismo tiempo, las necesidades individuales y el ansia de goces han crecido en todos los sectores; un lujo inaudito se ha extendido hasta penetrar en capas sociales a las que jamás había llegado antes; la irreligiosidad, el descontento y la ambición han aumentado en amplios sectores del pueblo; el extraordinario incremento del comercio y las redes de …

129. El error de buena fe.

Los sujetos que se conducen con ingenuidad ante los demás, cometen un error imperdonable. Es lo que se llama «el error de buena fe». Es el error de todos aquellos sujetos que toman sus deseos por realidades, y tomar los deseos por realidades es de cierta manera creer que existe sólo una realidad: la propia.
El sujeto que toma sus deseos por realidades piensa que el mundo debe «marchar» de la misma manera a como él «marcha» en el mundo, sin tener en cuenta que el mundo «camina» de muchas y variadas maneras que para nada coinciden con la manera de «caminar» de cada uno. Este tipo de sujetos suelen guiarse por sus buenas intenciones -lo que el filósofo Hegel denominó «el alma bella» o la ley del corazón-. Son precisamente las almas bellas las que se quejan de que los demás abusan de ellas. Son sujetos que quieren hacerle el bien a todo el mundo, pero en la medida en que quieren un mundo hecho a la medida de sus deseos, son, paradójicamente, fuente de agresividad por parte de los sujetos q…

128. Familia y violencia.

La familia es una institución en la que se ama, se educa y se da buen ejemplo; cuando en ella se presentan actos violentos, esto se considera una desviación de los ideales que rigen la convivencia humana. Se suele pensar que la violencia es expresión de la animalidad en el hombre o el resultado de la pérdida de valores; por eso las instituciones que representan a la sociedad, así como los medios de comunicación, impulsan campañas destinadas a rescatar los valores, pero la violencia no se detiene y en ocasiones parece exacerbarse; es que en el fondo, todo ser humano, por más bondadoso que sea, alberga en él deseos de humillar, maltratar y explotar a su prójimo.
La violencia en el ser humano no es instintiva, ni es algo de su animalidad -los animales, en general, son mucho más pacíficos que el hombre-, ni es consecuencia de una degradación de los valores. Lo que pasa es que el ser humano nace sin ningún tipo de mecanismo que regule su agresividad. Ésta hace parte de la estructura psíquic…

127. Otra cara de la droga.

Si se quisiera hacer una «nueva» clasificación de las drogas, se podrían colocar, de un lado, a las drogas que «separan», y del otro, a las que «vinculan» (Miller, 1999); hay entonces adicciones que apartan a los sujetos de la sociedad y otras que colaboran en la creación de lazos sociales. Cualquiera que sea la forma que estos vínculos adquieran, ellos son fundamentales para la vida laboral y afectiva de todo ser humano, por eso, cuando un sujeto no los establece, se vuelve sospechoso de padecer algún tipo de trastorno mental.
Si se piensa, por ejemplo, en la marihuana, no se puede decir de ella que sirva para «separar» a su consumidor de las demás personas; es más, se puede incluso concebir que su empleo es compatible con lo social -aunque no siempre es así-. La marihuana tiene, pues, la función de facilitar los lazos sociales -como lo es el alcohol en la mayoría de los casos-. Fueron bastantes los sujetos que la consumieron en los agitados años ´70, y gracias a ella conocieron a sus…

126. El espejo y yo.

Lo que le permite a un niño descubrir su propia imagen, es decir, hacerse a una idea de cómo y quién es él, es la relación con el semejante. La imagen que un niño se hace de sí mismo, él la recibe por «reflejo» de su realidad circundante, cuando su madre le habla de su cuerpo o cuando se le devuelve su imagen en el espejo. Este reconocimiento que el niño hace de sí se da bajo una ilusión de totalidad; es ilusorio porque, con respecto a la imagen en el espejo, los sujetos están en falta, ya que se hallan en un estado de prematuración.
En el momento en que los niños reconocen su propia imagen en el espejo -fase que se da entre los seis meses y el año y medio de vida-, se dice que están en falta porque neurológicamente no han alcanzado la madurez necesaria para desenvolverse con naturalidad en los movimientos. Es decir, que los seres humanos nacen en un estado de inmadurez neurológica tal que, comparándolo con los demás mamíferos, es el más «fetalizado». Es como si al ser humano le faltar…

125. Televisión y agresividad en los niños.

«¿A voz qué te gusta de Dragón Ball?» Preguntó hace poco un periódico a unos niños que respondieron: «porque se la pasan peleando, matan a los malos, se pegan y sale sangre». Es un hecho que a la mayoría de los niños les gusta este y otros muchos dibujos animados por las peleas, los golpes y la sangre, ¿Por qué? ¿Esta bien que los niños vean este tipo de programas? ¿Éstos los harán agresivos?
Vamos por partes. Primero, si a un niño le gusta un programa como Dragón Ball, es porque se identifica con el protagonista, el cual, al salir airoso luego de enfrentar grandes riesgos y peligros, es considerado un héroe. Es por esta identificación con el héroe que los niños juegan a ser como él. Si los niños se identifican con los héroes de la T.V. es porque no poseen una «identidad» definida. La «identidad» es algo que se va adquiriendo con ayuda del mecanismo de la identificación. Estas identificaciones a los héroes suelen ser frágiles y cambian fácilmente; no así un cierto tipo de identificacio…

124. Adolescentes enamorados.

El «enamoramiento» es un estado que ayuda a comprender situaciones psíquicas del sujeto. Si bien ha sido un tema dejado en manos de poetas, poseedores de una sensibilidad para percibir en otros las iniciativas sentimentales, en nuestros tiempos la investigación psicológica le ha «metido el diente», topándose con una dificultad general: como los seres humanos aprenden a amar con los padres, después no dejará de ser difícil, en menor o mayor grado, sustituir ese amor por el amor a otras personas. A esto se le suma el hecho de que, como se empieza a amar desde la más tierna infancia, el ser humano se ve afectado, desde muy temprano, por los embates del amor -celos, odio, rivalidad, etc.-.
Para que un adolescente pueda llegar a elegir una compañera, él deberá dar un importante paso: ser capaz de dirigir su ternura y pasión a esta nueva persona, con quien se espera que pueda cumplir una vida sexual, sin quedar «fijado» en sus sentimientos de ternura, a los padres. Es un abandono de los prim…

123. ¿"Beneficios" de la droga?

La droga le ayuda al drogadicto a hacerse a una «identidad» en la medida en que hay una «identificación» con el objeto-droga. «Ser alcohólico» o «ser drogadicto» es tener ya asegurada una identidad, un lugar en el mundo, a la vez que recurrir a una sustancia psicoactiva le cierra al drogadicto el acceso a la cuestión de resolver su «identidad» como hombre o como mujer. De cierta manera, cuando la droga brinda una respuesta al nivel de la «identidad», el sujeto se aparta de la pregunta por su «identificación» sexual.
Al identificarse como «adicto», el sujeto se asegura de una «identidad», lo cual dificulta enormemente el tratamiento, ya que los seres humanos no se desprenden fácilmente de sus identificaciones. Decir «soy drogadicto» o «soy alcohólico» es una forma de presentarse ante la sociedad, y de hecho, así se presentan los sujetos que pasan por una comunidad terapéutica, llámese esta Alcohólicos Anónimos o Adictos Anónimos: «me llamo fulano de tal y soy alcohólico»; es una identif…