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Mostrando entradas de octubre, 2010

190. El inconsciente cifra.

El síntoma psíquico, en el psicoanálisis, responde a un conflicto psíquico entre dos fuerzas en conflicto: las demandas pulsionales -que buscan satisfacer los impulsos de la pulsión sexual- y las demandas de la cultura -que le ponen límite a dichos impulsos-. El psicoanálisis, entonces, se ocupa de esclarecer dicho conflicto entre fuerzas represoras y fuerzas reprimidas por medio de la interpretación, es decir que descifra los síntomas psíquicos. Pero antes de pensar en cómo descifrar el síntoma, hay que preguntarse por las razones por las cuales el inconsciente cifra, es decir, por qué no dice las cosas como son (Miller, 1998). De hecho, si el inconsciente dijera las cosas como son, pues no habría inconsciente. ¿Por qué el inconsciente dice las cosas de manera indirecta? Si el inconsciente disfraza, distorsiona, encubre y cifra, con ayuda de la condensación y el desplazamiento -sus dos leyes fundamentales- es a causa de la represión. Ésta consiste en que algo es rechazado de la conc…

189. Goce del síntoma y sentido gozado.

Con respecto al goce existe también un gozar del síntoma. Ese goce del síntoma Freud se lo encontró bajo la forma de la «reacción terapéutica negativa», en la que los pacientes insistían en conservar su sufrimiento; es algo que él también denominó «masoquismo primordial». Es decir que el síntoma, que le hace mal al sujeto y por lo tanto es contrario a su deseo, insiste; el sujeto se aferra a él por un placer, un extraño placer, desconocido para el mismo sujeto. Es justamente a esto a lo que Lacan llamó goce: a la satisfacción de la pulsión en el síntoma.
Gozar supone un cuerpo afectado por el inconsciente; es lo que implica la definición del goce como satisfacción de una pulsión. El goce es impensable por fuera de la estructura del lenguaje; sólo puede definirse a partir de un cuerpo afectado por dicha estructura. Es posible que nos preguntemos por el goce de los animales: ¿Dé qué goza un camarón? ¿De qué goza una ostra? Son preguntas sin respuesta, porque los animales no hablan.
Gozar …

188. Goce fálico y goce Otro.

El goce humano -es decir, la satisfacción de las pulsiones sexuales: oral, anal, escópica, invocante-, en todas sus formas, incluyendo el goce sublimado de la creación y el goce místico, esta marcado por una falta que no es pensable en términos de insatisfacción con respecto a un «buen» goce: no hay «buen» goce, pues no hay un goce que convendría a una relación sexual verdadera, a una relación que resolviera la separación estructural entre los sexos. ¿En qué consiste esta separación estructural entre los sexos? Digámoslo de la manera más simple posible: las mujeres no nacieron para los hombres y los hombres no nacieron para las mujeres. O a nivel del goce podríamos decir: el hombre goza sexualmente de una manera muy distinta a como goza una mujer; el goce masculino es fundamentalmente fálico -el hombre goza de su pene- y el goce femenino no sólo es clitoridiano: es un goce Otro, que no se localiza fácilmente, que abarca otras zonas del cuerpo, un goce difícil de nombrar o innombrable.

187. El falo y la mujer que no existe.

El «falo» es un significante que sirve, tanto para el hombre como para la mujer, para identificar a ambos sexos, es decir que en el inconsciente sólo existe un significante -el falo- para señalar la diferencia sexual: los que lo tienen son los hombres y las mujeres son aquellas que están privadas de él. Por esta razón también se dice que el falo es un significante sin par: no hace pareja con ningún otro significante, de tal manera que en el lugar del Otro -tesoro de los significantes- sólo existe un significante para señalar la diferencia sexual, y no dos. Es como si faltara el significante que permitiría identificar al otro sexo.
Las mujeres también están sujetas al significante fálico, significante del goce sexual, en la medida en que dicho significante sirve tanto para simbolizar el sexo del hombre como el sexo de la mujer. Pero para la mujer hay un punto de indeterminación que tiene que ver justamente con la ausencia, en el inconsciente, de un significante sexual que la nombre. De …

186. Goce absoluto, goce fálico y goce femenino.

Lacan retorna al mito freudiano del padre originario, el padre de la horda primitiva de Tótem y tabú, para poder sostener el goce sexual como goce absoluto. En el mito del padre de la horda primitiva, éste se reserva para sí un libre goce sexual, de tal manera que goza de todas las mujeres. Este padre originario obliga a todos los hijos a la abstinencia y a establecer lazos en los que sus aspiraciones sexuales están inhibidas en su meta. Ese tiempo originario del mito freudiano es un tiempo anterior al Edipo, un tiempo en el que el goce es absoluto, puesto que no ha intervenido todavía ninguna ley. Al matar al padre y comerlo, los hijos arrepentidos se prohíben el parricidio y gozar de la madre, instaurándose el tiempo del Edipo, sistema simbólico donde se transmite la ley.
Ese padre originario, que no está sometido a la castración, es el soporte del fantasma de un goce absoluto, tan inalcanzable como el lugar del mismo padre originario. Para el hombre, no existe más goce que el goce f…

185. Primeras formulaciones del concepto de «goce».

El uso que hace Freud del término goce se puede pesquisar en sus Tres ensayos de teoría sexual, cuando, a propósito de los sujetos homosexuales, dice que, debido a su aversión al objeto del sexo opuesto, no pueden obtener goce de las relaciones heterosexuales. Freud también lo emplea en su ensayo El chiste y su relación con lo inconsciente, donde habla de la posibilidad de goce que brinda el chiste cuando éste sorprende al nuevo oyente; aquí Freud utiliza el concepto de goce más como sinónimo de placer.
El goce también aparece ligado, aunque no se lo mencione explícitamente, a las actividades repetitivas de la pulsión sexual, como sucede, por ejemplo en el chupeteo del seno materno, una vez que se ha satisfecho la necesidad orgánica de alimento, es decir, el niño goza de chupar, lo que marca su entrada en el autoerotismo.
Las primeras formulaciones de Lacan sobre el concepto de goce datan de 1950, cuando elabora la distinción entre necesidad, demanda y deseo. La necesidad orgánica de al…

184. Goce, placer, plusvalía y plus-de-goce.

El problema con el concepto de «goce» en el psicoanálisis lacaniano, es que a veces se tiene la idea de que se lo puede aplicar a todo lo que le pasa a un sujeto, y se termina por no saber muy bien qué es entonces el goce, de qué se habla cuando se habla de goce, cuándo goza y de qué goza un sujeto, y si tiene o no varias acepciones dentro del discurso psicoanalítico.
Lo primero que hay que decir es que el término «goce» difícilmente fue utilizado por Freud; es más bien un concepto específico de Jacques Lacan. En términos muy generales podemos indicar que el goce tiene que ver con las relaciones que establece un sujeto deseante con un objeto deseado, y el monto de satisfacción que él puede experimentar del usufructo de dicho objeto. El término «goce» conjuga, entonces, por un lado, a la satisfacción sexual cumplida -satisfacción que todo sujeto experimenta en el cuerpo-, y por el otro, el goce de un bien, lo que se llama "usufructo" en términos jurídicos. De hecho Lacan en 19…

183. El mercado promete al sujeto el objeto del deseo.

El capitalismo, es decir, las economías de mercado, es el discurso que actualmente comanda, dirige o gobierna los destinos de todo el planeta. En él existe una relación estrecha entre aquello que produce la ciencia de la mano de la tecnología y el mercado, de tal manera que el mercado, con su propaganda, explota el deseo del sujeto gracias al imperio del discurso capitalista.
El mercado le promete al sujeto el objeto del deseo, es decir, promete el objeto con el que el sujeto supuestamente va a satisfacer sus deseos. El sujeto, entonces, en una posición de falso Amo -ya que él cree que lo que compra es porque lo necesita- se ve empujado a comprar determinados objetos -gadgets- obedeciendo a la propaganda que inunda los medios de comunicación.
Esto genera lo que denomina el psicoanálisis un «plus de goce», es decir, un más de satisfacción en el sujeto, que es la satisfacción que él experimenta al comprar un objeto que está de moda, o que es nuevo, o que es lo último en tecnología, etc. P…

182. ¿Es la psicología utilitarista?

El psicoanálisis es una psicoterapia, pero no como las demás. Las psicoterapias suelen estar orientadas por el pragmatismo y, por lo tanto, responden a la demanda de cura que hace el sujeto. Mientras que la mayoría de las psicoterapias responden a la demanda del sujeto, el psicoanálisis no lo hace; el psicoanálisis responde a la demanda del paciente con otra demanda: "hable de lo que le está pasando". Por esta razón es que se puede decir que Freud no reduce el sujeto al silencio. Cuando se le da una droga o una solución inmediata al paciente, se le suele callar su síntoma, se le silencia, y esto es contrario a lo que hace el psicoanalista. El psicoanalista pone a hablar al sujeto sobre sus relaciones con aquello de lo cual se queja y que casi siempre tiene que ver con la forma como él encuentra una satisfacción en el malestar. Es a esto a lo que se llama «goce» en el psicoanálisis lacaniano: a esa extraña satisfacción que el sujeto encuentra en el dolor, en el displacer, en …

181. Los huesos no son el sujeto.

El sujeto para el psicoanálisis es el sujeto del lenguaje, es decir, el lenguaje es el que determina la posibilidad de existencia del sujeto. Los huesos, la carne, el organismo, no son el sujeto; hay que distinguir entre el conjunto de los huesos de una tumba y el conjunto de lo simbólico (el lenguaje). Esto quiere decir que el lenguaje es algo que antecede al organismo, y que además es lo que le da existencia como cuerpo; por eso se necesita que el organismo sea recibido en el Otro (con mayúscula) es decir, lo simbólico, ese Otro que antecede a la existencia del sujeto.

Hay una anterioridad lógica del Otro sobre el organismo, por esta razón es por la que un sujeto puede existir antes de nacer en el discurso de los padres, y puede seguir en la memoria de los hombres después de su muerte. Álvaro Mutis lo explica claramente cuando habla de las dos muertes del sujeto: la primera se produce cuando muere el organismo, y la segunda cuando muere la última persona que pensaba en ese sujeto.

Así…

180. ¿Es el psicoanálisis una ciencia?

¿Hace parte el psicoanálisis del discurso científico? Freud tenía una clara aspiración científica al querer hacer del psicoanálisis una ciencia; él quería hacer entrar al psicoanálisis dentro de las ciencias de la naturaleza y en efecto, así lo hizo: lo ubicó allí en contra las ciencias humanas. Pero uno de sus conceptos más importantes, la pulsión -impulso sexual de los seres humanos- no es un concepto biológico. Tampoco se trata de un concepto antibiológico; el psicoanálisis no desconoce la biología.
El sujeto es poseedor de un organismo, de un sistema nervioso central, etc. Freud reconoce claramente que sin cerebro no hay psiquismo, así uno y otro sean aspectos completamente diferentes en el ser humano. Si el psicoanálisis está del lado de las ciencias de la naturaleza es porque las ideas del psicoanálisis comportan un grado de indeterminación, es decir, que al igual que cualquier otro discurso científico, su saber es incompleto y modificable.
La pulsión es más bien un concepto a-bio…

179. Biología, psicología y psicoanálisis.

Algunos discursos prohíben la enseñanza del psicoanálisis en la universidad, pero esto es pedirle a los psicoanalistas que lo confisquen, lo que tiene como consecuencia un empobrecimiento del discurso universitario. El saber del psicoanálisis tiene como especificidad el hecho de que solo se extrae a partir de una cura, de un tratamiento analítico. Así ha sido desde el principio. Es deber del psicoanalista confrontar este saber con otros saberes, y la universidad es un buen espacio para hacerlo.
La psicología llamada científica (clínica) no está al nivel de otros sectores de la ciencia. Además ella es una disciplina joven. A las ciencias se las ha dividido, a partir de los griegos, entre ciencias de la naturaleza y ciencias de la cultura, o si se quiere, en ciencias humanas y ciencias naturales. El modelo de la psicología es la física. Pero adoptando el modelo físico se ha adoptado un doble prejuicio: primero, que el hombre se agota en lo natural -es sólo organismo-, y segundo, que todo…

178. Ciencia, psicología y psicoanálisis.

La relación entre la psicología clínica y el psicoanálisis es muy vasta. Freud, al igual que Lacan, tienen en su obra un buen número de referencias psicológicas, las cuales toman cada una su función particular dentro de la teoría. No deja de ser fundamental establecer una división clara entre lo que es la psicología y el psicoanálisis, determinar sus metodologías y fundamentos teóricos. El psicoanálisis no es una rama de la psicología, como aparece en ocasiones en los libros de introducción a la psicología; ellas tienen, además, objetos de estudio diferentes y hasta opuestos. El psicoanálisis estudia los efectos del lenguaje sobre el sujeto: éste es su objeto de estudio. La psicología he tenido tradicionalmente como objetos de estudio la conciencia y la conducta del sujeto.
El psicoanálisis, por reintroducir el sujeto -aquel que está representado por un significante para otro significante-, deja de ser una ciencia -en el sentido positivista-. El sujeto es más bien un correlato antinómi…

177. ¿Qué es el «carácter» para el psicoanálisis?

El Diccionario de la lengua española define el carácter como el "Conjunto de cualidades o circunstancias propias de una cosa, de una persona o de una colectividad, que las distingue, por su modo de ser u obrar, de las demás". Cuando se habla del carácter en el psicoanálisis, se piensa en el carácter oral, anal o genital del que participa un sujeto, dependiendo de la relación que él privilegia con un objeto. Así pues, el carácter sería la forma como un sujeto se relaciona con un objeto pulsional, o la forma como un sujeto goza -saca provecho- de un objeto pulsional que él privilegia.
El objeto pulsional es el objeto con el que se satisface una pulsión sexual, pero esa satisfacción no es completa; no existe el objeto que pueda venir a satisfacer completamente a la pulsión sexual, por esta razón el sujeto está compelido a buscar, una y otra vez, el objeto que lo satisfaga. Si el carácter es lo que distingue al sujeto, se trata de algo que que en él retorna siempre igual, algo qu…

176. La categoría de «sujeto» en el psicoanálisis.

¿De dónde y cómo emerge la categoría de sujeto en el psicoanálisis? Ella resulta necesaria ya que el psicoanálisis establece una dependencia radical del ser humano con el lenguaje, en tanto que el lenguaje es aquel que determina la posibilidad de existencia del sujeto -el hecho de que el organismo humano pase a ser un ser hablante-. Si el lenguaje no existiera, tampoco existiría el sujeto, es decir, el ser humano tal y como lo conocemos hoy. El lenguaje, el hecho de hablar, es lo que distingue más radicalmente al hombre de los animales; la filosofía dice que es la razón, el hecho de pensar, lo que nos separa de los animales, pero si pensamos y razonamos es gracias a la existencia del lenguaje.
Por habitar el lenguaje, el sujeto sólo aparece como representado, por esta razón el psicoanálisis define al sujeto como aquel que está representado por un significante para otro significante. ¿Qué es el significante? Es el elemento último en el que se descompone el lenguaje. El signo lingüístico…

175. ¿Qué es el Yo para el psicoanálisis?

Al Yo se lo puede definir de diferentes maneras. Lo primero que se puede decir es que es una respuesta del sujeto al deseo del Otro (con mayúscula), es decir, una respuesta al deseo de los padres. Es importante diferenciar al sujeto del Yo. Mientras que el sujeto existe por el significante -elemento último en el que se descompone el lenguaje-, el significante no necesita del Yo para hacer existir el sujeto. El sujeto se define en el psicoanálisis como aquel que está representado por un significante para otro significante, es decir que la existencia del sujeto depende de la existencia del lenguaje; el sujeto existe gracias al lenguaje. En cambio, el significante no necesita de un Yo para hacer existir el sujeto, para operar.
El Yo no le es indispensable al sistema significante -al lenguaje-, para que este funcione. Más bien el significante le es indispensable al sujeto para poder representarse como "Yo", es decir, para que el sujeto pueda decir "Yo soy de tal y de tal man…

174. La relación analítica no es una relación dual.

La relación analítica, donde psicoanalista y paciente están para comprenderse el uno al otro, es lo que se denomina una relación dual o especular. En este tipo de relación, la interpretación se concibe como la ayuda que el analista le debe brindar al paciente, en tanto que éste padece de alguna debilidad. Esta es una referencia de Lacan (1975) al yo débil de la psicología del yo, el cual quedaría reforzado con la interpretación.

El analista que hace de la relación analítica una relación dual -entre dos sujetos-, se mueve por sus pasiones, las cuales lo llevan a evitar parecer un ignorante ante su paciente -lo cual es justamente su error-, a no decepcionarlo -lo que quiere decir satisfacerlo-, y a estar por encima de él -lo que da cuenta de su necesidad de gobernarlo- (Lacan, 1975). Es lo que sucede cuando el analista concibe la relación analítica como una comunicación de inconsciente a inconsciente.

Los analistas, por lo general, no quieren pensar en la relación con el paciente, ya que …

173. ¿Qué es la interpretación?

¿Es posible extraer las reglas de la interpretación? Lacan piensa que sí. En La dirección de la cura y los principios de su poder (1975), él dice que esto es posible desde el momento en que introdujo la función del significante como clave a tener en cuenta para llegar a saber qué es una interpretación. Si "el inconsciente tiene la estructura radical del lenguaje" (Lacan), es posble, entonces, llegar a dar cuenta de las reglas de la interpretación en tanto que ellas deben depender de la manera como funciona el significante en el inconsciente.
Para llegar a saber qué es una interpretación, Lacan recomienda la lectura de los comentarios clásicos que sobre ella se ha hecho y así sacar algún provecho de ellos. Los testimonios que se dan para confirmar lo bien fundado de una interpretación es un buen ejemplo de esto: no es la convicción que acarrea la interpretación, sino el material que surge tras ella lo que la confirma como bien fundada. Esto, advierte Lacan, es muy diferente …

172. En qué son diferentes el psicoanálisis y las psicoterapias III.

Las psicoterapias conciben la relación terapéutica como una relación dual, desconociendo la presencia, no de la palabra, sino de la palabra como tercero simbólico, ese lugar del Otro (con mayúscula) que determina al sujeto. La palabra en la técnica psicoanalítica opera de tal manera que en la sincronía de la palabra -un lapsus por ejemplo-, aparece la diacronía del sujeto, es decir, una palabra puede resumir toda su historia como sujeto, por eso es posible matematizar la función de la palabra en el psicoanálisis.
La psicoterapia le da la primacía a la palabra como narración diacrónica de la historia del trauma del sujeto, cuando lo que ocurre es que la historia del sujeto se escribe en la sincronía de la palabra -es decir, a todo lo que alude un lapsus-. Así pues, la intervención del terapéuta es sugestiva, mientras que la acción del psicoanalista tiene en cuenta la estructura de la palabra, no para hacer sugestión, sino desciframiento del síntoma, el cual, a su vez, está estructurado …

171. En qué son diferentes el psicoanálisis y las psicoterapias II.

El el texto Sobre psicoterapia (1905), Freud elabora una distinción entre el psicoanálisis y las psicoterapias; él muestra allí cómo el análisis no debe ser confundido con el tratamiento sugestivo (hipnosis), el cual había utilizado por cerca de diez años y que abandona por considerar que tenía varios inconvenientes: sólo una parte de los enfermos son hipnotizables y, de otro lado, la técnica sugestiva no se preocupa por el origen y la significación de los síntomas. El abandono de Freud de la hipnosis favoreció el desarrollo del psicoanálisis.
En la técnica hipnótica la palabra es utilizada para hacer sugestión, pero Freud le da a la palabra una función disitnta a la de la sugestión. Dicha función es la que distingue al psicoanalista del psicoterapéuta -llámese éste dinámico, humanista o cognitivo-. Dice entonces Freud: "En verdad, entre la técnica sugestiva y la analítica hay la máxima oposición posible: aquella que el gran Leonardo da Vinci resumió, con relación a las artes, en …

170. En qué son diferentes el psicoanálisis y las psicoterapias I.

Las psicoterapias, como el psicoanálisis, emplean como herramienta la palabra: la palabra del paciente. Este es el medio, el único con el que cuentan las unas y el otro para tratar al sujeto que consulta por algún problema. Toda palabra, dice Lacan, llama a una respuesta. Es en el tipo de respuesta que se le da a la palabra, donde podemos hallar la diferencia entre psicoterápia y psicoanálisis, o si se quiere, es en lo que escucha el analista de los dichos del analizante, donde encontramos dicha diferencia. "Mostraremos que no hay palabra sin respuesta, incluso si no encuentra más que el silencio, con tal de que tenga un oyente, y que este es el meollo de su función en el análisis" (Lacan, 1984). La concepción que tenga el terapéuta sobre la función de la palabra en su trabajo, marcará la diferencia entre psicoterápia y psicoanálisis.
Si hay un sujeto que habla, se debe ubicar también el lugar del Otro que escucha. Lo que sucede es que el oyente es quien tiene la decisión res…

169. ¿Qué dice Lacan sobre el lenguaje y el deseo?

Dice que el lenguaje es aquello con lo que todos hemos crecido y que hemos recibido de la familia: la palabra de la familia. Esto es algo que se nos ha dado sin que nos hayan traspasado, al mismo tiempo, una realidad "temblorosa y vacilante", dice Lacan, hecha del deseo de nuestros padres. Por eso, en la formación de cada uno, esa incidencia de la madre, de la lengua materna, que es fundamental, es hacia ahí hacia donde se dirige el amor. Escúchelo Ud. mismo a continuación, haciendo clic aquí.

168. ¿Mente sana en cuerpo sano?

Hoy en día se observa el poder de influencia y de manipulación que tienen los medios de comunicación sobre la psiquis de niños, jóvenes y adultos. Son muchos y muy variados los mensajes y las voces que los medios de comunicación (radio, televisión, revistas, Internet, etc.) envían a todo el mundo. Son mensajes que están permanentemente al servicio del mercado, es decir, del consumismo "alocado" al que se ha acostumbrado nuestra sociedad; precisamente por eso se la llama «sociedad de consumo».
Esas voces, voces publicitarias, están diciendo constantemente a todos los sujetos a qué deben parecerse y cómo deben ser y, por supuesto, qué consumir: cómo vestir, cómo actuar, cómo comportarse, qué poseer, qué comprar, con quien salir, a dónde ir, que bebida tomar, qué droga automedicarse, etc. Es de destacar el hecho de que la mayoría de esos mensajes tienen una estrecha relación con el comportamiento sexual y con la agresividad. La mayoría de los mensajes sobre tendencias, modelos y…

167. Autocastigo y mala suerte.

El psicoanálisis también ha verificado la existencia en el ser humano de una voluntad, generalmente inconsciente, por hacerse a una sanción, es decir, por autocastigarse. Y nada mejor que una racha de supuesta “mala suerte” para satisfacer dicha necesidad de castigo. La conciencia moral suele promover su poder sobre el sujeto aprovechando las frustraciones con las que necesariamente se encuentra todo sujeto en la vida. Aquella se comporta de tal manera que si al sujeto le va bien, su conciencia moral es indulgente con él; pero, si lo agobia la desventura, la conciencia moral le impone sacrificios y castigos mediante mortificaciones y recriminaciones.
Puesto que nada se le puede ocultar a la conciencia moral, y mucho menos los deseos que están prohibidos -fundamentalmente el deseo de agredir y abusar sexualmente de otros-, ella busca la manera de que el sujeto sea castigado por esos deseos. Si bien el sujeto se ve obligado a renunciar a la satisfacción de dichos deseos, para el superyó …

166. Conciencia moral y agresividad.

La conciencia moral del sujeto se forma a partir de la introyección o incorporación dentro de sí de la inclinación agresiva propia del ser humano. La introyección de la agresividad en el sujeto se constituye así, en la principal herramienta de la que se vale la cultura para volver inofensivo el gusto que tienen los individuos por agredirse unos a otros. El problema es que, como conciencia moral, la agresividad está lista para ejercer contra el sujeto, la misma severidad agresiva que ella habría satisfecho de buena gana en sus semejantes. (Freud, 1930)
El psicoanálisis designa como conciencia de culpa a la tensión que se produce entre esa parte del Yo que ha interiorizado la agresividad -es decir, la instancia del superyó-, y el Yo que quiere expresar sin restricciones su cuota de agresividad. Con este mecanismo de “meter adentro” el peligroso gusto del sujeto por la violencia, la cultura coarta el impulso agresivo y lo debilita, quedando el individuo bajo una especie de vigilancia perm…

165. Parricidio, culpa y cultura.

Para explicar cómo la culpa está en la fundación de la cultura humana, Freud escribió un texto llamado Tótem y tabú. En dicho texto, el «parricidio» fue situado por Freud como lo que dio inicio a la actual organización social. Él supuso, basado en teorías darwinianas, que en el origen de nuestra cultura existían hordas en las cuales un padre violento y celoso gobernaba y se reservaba a todas las mujeres para sí. Sus hijos varones eran expulsados del clan una vez crecían, por lo que era envidiado y temido. Freud advierte que este estado primordial de la sociedad no ha sido observado en ningún lugar, pero él elabora este «mito» sobre el estado original de la sociedad humana para poder explicar, entre otras cosas, el origen del sentimiento ético de los hombres.
Los hermanos de la horda odiaban al padre; él constituía un obstáculo para la satisfacción de sus deseos sexuales y de poder. Arrojados del clan, deciden unirse para asesinarlo y devorarlo. Logran así lo que cada uno deseaba: ocupa…