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180. ¿Es el psicoanálisis una ciencia?

¿Hace parte el psicoanálisis del discurso científico? Freud tenía una clara aspiración científica al querer hacer del psicoanálisis una ciencia; él quería hacer entrar al psicoanálisis dentro de las ciencias de la naturaleza y en efecto, así lo hizo: lo ubicó allí en contra las ciencias humanas. Pero uno de sus conceptos más importantes, la pulsión -impulso sexual de los seres humanos- no es un concepto biológico. Tampoco se trata de un concepto antibiológico; el psicoanálisis no desconoce la biología.

El sujeto es poseedor de un organismo, de un sistema nervioso central, etc. Freud reconoce claramente que sin cerebro no hay psiquismo, así uno y otro sean aspectos completamente diferentes en el ser humano. Si el psicoanálisis está del lado de las ciencias de la naturaleza es porque las ideas del psicoanálisis comportan un grado de indeterminación, es decir, que al igual que cualquier otro discurso científico, su saber es incompleto y modificable.

La pulsión es más bien un concepto a-biológico, es decir, está ligado a lo biológico pero, a su vez, señala el límite de la determinación biológica sobre el sujeto. En el sujeto se puede decir que hay una causalidad inédita e ignorada por la ciencia. Esa causalidad inédita y que introduce el psicoanálisis es la causalidad psíquica, pero, ¿dónde encontrar el psiquismo si no es objetivable? La pulsión es la desnaturalización del instinto biológico, de tal manera que la sexualidad humana es inasimilable a la biología animal; la sexualidad humana no funciona como lo hace el comportamiento sexual animal; el deseo humano suelta desde el inicio las amarras de la animalidad.

El psicoanálisis es un discurso que rompe con el evolucionismo darvinista: el hombre no es un simio que se mejora. Freud rompe con eso que hay de animal en todo hombre y la resultante de esto es el sujeto -aquel que está representado por un significante para otro significante-. En el hombre, hablar y caminar no son instintivos; esto no implica que la biología, el organismo, sean abolidos por el psicoanálisis; este los tiene siempre en cuenta, pero no reduce el sujeto a eso.

Contemporáneamente se encuentran dos corrientes respecto del sujeto: los que insisten en introducirlo en las humanidades, identificable al hombre con sus ideales y valores, y los que lo introducen en lo biológico, reduciéndolo a ser un puro organismo: un cerebro, unos genes, unas hormonas, etc. Ninguno de las dos corrientes fue el camino de Freud.

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