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178. Ciencia, psicología y psicoanálisis.

La relación entre la psicología clínica y el psicoanálisis es muy vasta. Freud, al igual que Lacan, tienen en su obra un buen número de referencias psicológicas, las cuales toman cada una su función particular dentro de la teoría. No deja de ser fundamental establecer una división clara entre lo que es la psicología y el psicoanálisis, determinar sus metodologías y fundamentos teóricos. El psicoanálisis no es una rama de la psicología, como aparece en ocasiones en los libros de introducción a la psicología; ellas tienen, además, objetos de estudio diferentes y hasta opuestos. El psicoanálisis estudia los efectos del lenguaje sobre el sujeto: éste es su objeto de estudio. La psicología he tenido tradicionalmente como objetos de estudio la conciencia y la conducta del sujeto.

El psicoanálisis, por reintroducir el sujeto -aquel que está representado por un significante para otro significante-, deja de ser una ciencia -en el sentido positivista-. El sujeto es más bien un correlato antinómico, una contradicción de la ciencia, la cual busca permanentemente ser objetiva y positivista. Así pues, la ciencia reduce al sujeto a su organismo, buscando la causa del comportamiento humano y de sus enfermedades mentales en el cerebro, genes y hormonas, desconociendo que en él también existe una causalidad psíquica. Lo paradójico aquí es que no puede haber ciencia sin un sujeto que la haga; la ciencia siempre llevará esta marca: son sujetos quienes hacen ciencia. La ciencia no puede desembarazarse del sujeto y, a su vez, ella presenta manifestaciones sintomáticas de la presencia del sujeto.

La ciencia se ha ocupado de callarlo todo con sus descubrimientos. Por ejemplo, antiguamente se pensaba que los astros hablaban, decían cosas, determinaban el destino del sujeto, pero vino la ciencia, la astronomía, y calló a los astros, a la astrología. La ciencia también calló a la naturaleza, la cual hablaba a través de sus dioses: dios sol, dios del viento, del trueno, etc.; y calló al cuerpo, ese cuerpo que habla a través de los síntomas, de los dolores y de las posesiones demoníacas; pero el hombre es el único objeto de la ciencia que continúa hablando, que no se calla, que no se puede quedar en silencio. La psicología, por su herencia científica, busca callar al sujeto para poder hacerse un discurso científico, pero ¿es esto posible?

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