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Mostrando entradas de 2009

25. El flechazo de amor.

¿Qué es lo que despierta el amor de un hombre por una mujer y viceversa? Se puede decir que lo que desencadena el enamoramiento de un sujeto por otro es una imagen y/o un rasgo que proviene del otro en quien el enamorado se ha fijado.
No es lo mismo un rasgo que una imagen. La imagen suele ser totalizante; abarca a toda la persona; tiene que ver con la imagen que ella proyecta: de bienestar, de salud, de tranquilidad, de completud, etc.; se trata de una imagen que se suele adornar con cualidades. El rasgo, en cambio, no es totalizante, sino que más bien descompleta la imagen: es ese pequeño atributo del otro que llama la atención del enamorado; se puede tratar de un adorno que hace parte de la imagen del amado: el color de sus ojos, su mirada, las trenzas de su cabello, su andar, sus pies descalzos, la forma de sus caderas o el color de su piel, su carácter, lo bondadoso o lo fuerte que sea, etc. Se podría decir que a cada sujeto se le desencadena su pasión cuando encuentra un rasgo pa…

24. El amor es narcisista.

Cuando se ama se evidencia, en ocasiones, que la pareja comparte los mismos gustos; se parecen el uno al otro en su forma de ser o de pensar, etc. Sucede que cuando se ama, se está amando, de una u otra manera, en el otro, algo de sí que ha sido idealizado. Si la imagen que aviva la pasión es cautivadora, es porque aparece próxima a representaciones que tiene el sujeto de sí mismo, y esto enamora. Muchas parejas son opuestas o diferentes, pero inconscientemente se desea, de alguna forma, ser como el otro.
Por lo anterior el psicoanálisis dice que el amor es narcisista. El narcisismo es el amor que un sujeto se dirige a sí mismo; es el amor a la propia imagen. Esto hace del amor algo engañoso, ya que se ama a alguien en tanto que representa la imagen que un sujeto tiene o le gustaría tener de sí mismo.
El amor narcisista suele ser egoísta; el sujeto enamorado espera que el otro le corresponda en todo lo que anhela. El amante quiere al otro hecho a su imagen y semejanza, y cuando no se si…

23. El amor es ciego

Cuando un sujeto es fascinado por otro, puede caer en ese estado que se llama «enamoramiento»; se trata, en efecto, de un enmora-miento, es decir, que la persona “flechada” puede muy fácilmente mentirse a sí misma, engañarse. Esto porque la imagen del otro, en tanto que fascina, es vista como perfecta, completa. Es frecuente notar como todo enamorado percibe a su amado como alguien ideal y dice de él cosas como: “es todo para mi”, “no podría vivir sin ella”, “veo por sus ojos”, etc. El enamorado no admite que su amado pueda cometer faltas graves o que sea alguien inconveniente; se miente a sí mismo y por eso se dice que el amor es ciego.
El amor es ciego cuando un sujeto se enamora de la imagen del otro como Ideal, es decir, que considera al sujeto amado como alguien único y superior; el lenguaje popular, siempre tan certero, dice que se lo ha puesto "en un pedestal". ¿Por qué el amor es ciego? Porque los sujetos infalibles no existen. Los seres humanos todos tienen defectos …

22. Amor, frigidez e infidelidad.

Arrojan luz sobre el enigma de la frigidez femenina, ciertos casos en que la mujer, tras el primer encuentro sexual y tras cada uno de los siguientes, expresa sin disimulo una hostilidad hacia su compañero. Lo insulta, se enfada con él y puede llegar hasta a agredirlo, y esto a pesar de que lo ama.

El psicoanálisis ha deducido las intenciones inconscientes que colaboran para producir esta paradójica conducta. Sucede que para muchas mujeres el primer coito moviliza toda una serie de afectos que ella no logra explicar, debido a que en sus orígenes se hayan pensamientos que son inconscientes, que se relacionan con su propia historia y que representan la forma como ha conquistado una posición sexual en la vida.

Hartas veces la primera relación sexual no significa más que un desengaño, y la mujer permanece fría e insatisfecha. Es común que se requiera de tiempo y la frecuente repetición del acto sexual para que se produzca la satisfacción anhelada. De aquí resulta la frigidez, la cual en num…

21. Servidumbre y amor.

La esencia de la monogamia está en la aplicación del derecho de propiedad exclusiva sobre una mujer. Hasta hace poco era privilegio del marido reclamar dicho derecho, a la vez que exigía de la novia que fuera virgen y que no trajera al matrimonio el recuerdo de relaciones sexuales con otro hombre. Esta estimación por la virginidad de la mujer ha cedido bastante en nuestra cultura, como efecto de la denominada “liberación sexual” de los ´60.
En el pasado, para que un hombre pudiera garantizar la posesión de la mujer sin sobresaltos, era necesario que ella conservara un estado de servidumbre; además, las mujeres eran educadas para ser sumisas. Las cosas han cambiado y las mujeres ya no son lo dóciles que eran. Dicho cambio sobrevino también después de que la mujer conquistara para ella una serie de derechos civiles a los que no tenía acceso como el hombre.
Pero existe otro tipo de servidumbre, que caracteriza sobretodo la vida amorosa de la mujer, y que se denomina servidumbre sexual. Dic…

20. Amor versus Civilización.

La conducta amorosa del hombre civilizado presenta universalmente un inconveniente, debido a que el amor y las exigencias que le impone la cultura, no son conciliables. La cultura le exige al hombre una serie de renuncias que afectan y aminoran el amor. Por ejemplo, el sujeto se encuentra limitado en su pasión por el respeto que le demanda la cultura hacia la mujer. Este respeto, que por supuesto se hace necesario para garantizar la convivencia, coarta en gran medida su pulsión amorosa. La persona se contentará entonces con fantasear con la mujer en la que se ha fijado; no puede simplemente tomarla por la fuerza, que es lo que sucedería si su pasión no estuviese regulada por alguna ley que, como toda ley, es una requerimiento de la civilización. Toda cultura está edificada sobre la base de unas prohibiciones fundamentales: la del incesto, el parricidio y el canibalismo. Estas tres interdicciones están en el origen de toda civilización. Se necesita de ellas para regular los fuertes imp…

19. Degradar al amado e impotencia psíquica.

En el estudio de la impotencia, aquella en la que los órganos genitales rehusan el cumplimiento del acto sexual aunque se encuentren sanos y capaces de actuar, se ha encontrado que en ella influyen una serie de pensamientos que escapan a la conciencia del individuo. Son casos en los que no confluyen en una sola las dos corrientes en las que se divide el amor: la corriente tierna y la pasional. La vida amorosa de estas personas queda dividida en las dos orientaciones que la literatura ha personificado como amor celestial y terreno. La dificultad de estos sujetos es que cuando aman no desean y cuando desean no pueden amar. Si una persona les despierta ternura, ella no excitará su sensualidad, sino un cariño ineficaz en lo erótico.
Para protegerse de esta impotencia, el principal recurso del que se vale el hombre que se encuentra en esta situación, consiste en degradar a la persona deseada, a la par que incrementa su estimación amorosa hacia la persona amada con ternura. Respeta a su muje…

18. Dos corrientes de amor.

El amor se divide en dos tendencias que podemos diferenciar como la tierna y la sensual o pasional. Lo único que asegura una conducta amorosa «normal» es la reunión de estas dos corrientes en una sola. La primera tiende al cuidado y respeto, y la segunda ayuda a gustar y desear sexualmente a la persona amada.
De las dos corrientes, la tierna es la más antigua y proviene de la infancia. Se dirige a las personas que integran la familia y a las que tienen a su cargo la crianza del niño. En esta corriente tierna se ponen en juego intereses eróticos. Todo esto tiene que ver con la elección que hace todo niño de una persona a la que amará primeramente, la cual, en la mayoría de los casos, no es otra que la madre. La ternura de ésta, de los integrantes de la familia y de las personas a cargo del cuidado del niño, contribuyen a acrecentar la corriente tierna del amor.
Cuando esta ternura es exacerbada, sucede que el niño se aferra a ella y a su madre que se la brinda, creándose una fijación tie…

17. El amor por mujeres “fáciles”.

Dentro de la serie de conductas del enamorado hacia la amada, hay uno que es bien peculiar. En el amor una mujer es valorada por su integridad y cuando ésta es inmoral se la desvaloriza. Sucede que hay hombres que se sienten atraídos y aman sólo a mujeres impúdicas, a mujeres “fáciles”, y a ellas dedican el máximo interés psíquico.
De quienes se comportan de esta manera se dice que han sido “enyerbados”. Lo que verdaderamente pasa es que él le dedica toda su pasión, aún a su pesar. El vínculo erótico de estos hombres tiene un carácter obsesivo, rasgo que además es propio de todo enamoramiento. Se trata también de hombres que en todos los casos exaltan la fidelidad, a pesar de que cambian a sus amadas, una y otra vez, llegando a formar una larga serie.
Existe en estos galanes la tendencia a rescatar a la amada; están convencidos de que sin ellos perdería todo apoyo. Justifican su actitud invocando la dudosa escrupulosidad sexual de la amada o su posición social amenazada; buscan mantener…

16. Amor y fantasías adolescentes.

En la pubertad, muchos jóvenes empiezan a tener fantasías cuyo contenido se relaciona con el quehacer sexual de la madre. La que más se destaca es la fantasía donde ésta es infiel a su esposo. En el amante con quien la madre comete adulterio se suelen encontrar los propios rasgos del joven.
Estas fantasías, junto con otras más, hacen parte de lo que se denomina la novela familiar, que es la versión que cada sujeto tiene de cómo se han resuelto las relaciones de amor y odio con los padres y hermanos. Ellas se despiertan a raíz de las primeras noticias que el niño recibe sobre las relaciones sexuales entre sus padres, obtenidas a través de sus compañeros de colegio y amigos; es con ellos con quien averigua los detalles. Estos informes suelen ser brutales, difamatorios y turbulentos; confunden al joven pero lo familiarizan con el secreto de la vida sexual. Aunque los padres hablen con naturalidad sobre la sexualidad, este tema resultará siempre traumático para el hijo, y también tendrá un…

15. Las condiciones de amor.

Los sujetos no eligen a cualquiera para amar, eligen a alguien. En esa elección se ponen en juego unos requisitos que se denominan «condiciones de amor». Estas suelen ser muy variadas y en ocasiones son inexplicables o asombrosas, y operan cada vez que nos enamoramos o cuando alguien nos llama la atención. Alguna vez nos preguntamos qué fue lo que le vio esta persona a aquella otra, o qué hace que se ame a determinado sujeto. En la mayoría de los casos las condiciones de amor son inconscientes y remiten a la infancia de cada individuo, o sea, al momento en que se empezó a amar y se tenía un primer ser al que se amaba completamente: la madre. Las condiciones de amor son tomadas de este período de nuestra vida y de las personas a las que se dirigía nuestro primer amor.
Una de las condiciones de amor más llamativa, se llama la condición del «tercero perjudicado», y consiste en que hay hombres que se interesan en amar a una mujer siempre y cuando esta no esté libre o sola, sino cuando sost…

14. El amor es un huequito.

El amor es un tema de interés para entender muchos de los asuntos del ser humano. Aquel ha sido dejado en manos de los poetas, quienes poseen la sensibilidad para percibir en otros sus iniciativas sentimentales. Con el psicoanálisis se emprendió la investigación rigurosa de la vida amorosa de los hombres. Éste ha encontrado que el amor es problemático porque se aprende en un mal lugar: con los padres, y en un mal momento: en la infancia; todo ser humano deberá sustituir el amor dirigido a sus padres por el amor a otros, y muy temprano en la vida se verá afectado por los embates del amor: celos, frustraciones, odio, rivalidad, etc. En el amor, las cosas difícilmente marchan como se quisiera.
Los padres son los que transmiten el amor a sus hijos. ¿Cómo lo hacen? La respuesta es simple: se ama a quien nos ha amado. Pero, ¿Cómo precisar lo que es el amor?. El poeta Gonzalo Arango dice de él: “El amor es un huequito para llenar de imaginación”. Aquí lo interesante es que se define al amor c…

13. Su majestad el niño.

La sobreestimación de la persona amada, que se presenta en el enamoramiento, se manifiesta muy frecuentemente entre los padres y sus hijos; es algo que suele gobernar el vínculo afectivo entre ellos. Por esta razón prevalece una exigencia a atribuir al niño toda clase de perfecciones, y a encubrir y olvidar todos sus defectos.
Gracias a esa sobreestimación, también prevalece la propensión a suspender frente al niño todas esas conquistas culturales cuya aceptación hubo de arrancarse al narcisismo y al egoísmo de cada uno de nosotros. Los adultos suelen pensar que el niño debe tener mejor suerte que sus padres, que no debe estar sometido a las necesidades objetivas y a las exigencias de la vida cuyo imperio hubo de reconocerse en algún momento. Enfermedad, muerte, renuncia al goce, restricción de la voluntad propia no han de tener vigencia para el niño; las leyes de la naturaleza y la sociedad han de cesar ante él, y realmente debe ser el centro y el núcleo de la creación: «Su majestad e…

12. Patología del narcisismo y enamoramiento.

El término narcisismo designa la conducta por la cual un sujeto da al cuerpo propio un trato parecido al que daría al cuerpo de una persona a la que ama. Un narcisismo exagerado y enfermizo podría llevar a una persona a desarrollar una especie de “delirio de grandeza” y a abandonar el interés respecto del mundo exterior. Mientras menos nos interesemos en los otros y las cosas que nos rodean, más narcisistas seremos, lo que nos puede conducir a sobrestimar el poder de nuestros deseos y pensamientos. El peligro de una autoestima exagerada es que haría a un sujeto egocéntrico e individualista, excediendo en muchos casos el entendimiento con los demás. Esto también puede conducir a un hedonismo desmedido: Todo lo que se opone a mis derechos y a mi bienestar resultará injusto!
En el enamoramiento se ejemplifica la manera como opera el narcisismo en un sujeto. Cuando se enamora suele suceder que él resigna y abandona la propia personalidad y autoestima en favor del sujeto del que se enamora.…

11. El valor de la autoestima no es más que narcisismo.

La autoestima es el amor que un sujeto se dirige a sí mismo; se toma al propio Yo como objeto de especial interés. Muchos especialistas piensan que la autoestima es decisiva para que una persona sea feliz, competente y creativa, y la consideran importante en las relaciones interpersonales. Pero la autoestima no es otra cosa que narcisismo. Este concepto designa aquella conducta por la cual un sujeto da al cuerpo propio un trato parecido al que daría al cuerpo de alguien al que ama; vale decir, lo mira con complacencia y lo acaricia satisfaciéndose con ello. El narcisismo sería un complemento del egoísmo, inherente a los impulsos de autoconservación. Cuando se lo refuerza, engrandeciendo el ego, se convierte en un obstáculo para la convivencia, ya que las personas narcisas suelen ser individualistas y egoístas; se piensan superiores y difícilmente reconocen sus errores. Hoy en día la autoestima es considerada un valor por parte de discursos psicológicos y religiosos, sin sospechar siqu…

10. Los hijos de padres alcahuetas.

El padre alcahuete es aquel que encubre a su hijo en algo que se quiere ocultar. Si esta es la posición subjetiva de un padre, esto tiene consecuencias en el hijo. Algunas son: Éste no asume ninguna responsabilidad sobre las consecuencias de sus actos; justifica sus faltas y le echa la culpa a otros; esta dispuesto a reclamar todos sus Derechos sin pensar en sus Deberes: Cree tener derecho a todo, por sobre todo y todos. Son hijos egoístas; este individualismo los conduce a un hedonismo desmedido. Suelen ser sujetos caprichosos; se aburren y se deprimen fácilmente, sobre todo cada vez que encuentran obstáculos en su vida; no disfrutan de actividades comunes y corrientes; no encuentran satisfacción en las pequeñas cosas de la vida; son volubles, intransigentes, intolerantes, malgeniados, agresivos y anárquicos. No saben que quieren en la vida; viven el presente sin pensar en el futuro. Son dependientes del padre que los alcahuetea, a la vez que la relación con éste es demandante, tensa…

9. Los padres alcahuetas.

El padre alcahuete es el que encubre a su hijo en algo que se quiere ocultar. Este padre suele ser permisivo y prodiga un amor incondicional, basado en una pedagogía de la complacencia. Esta lo pone en el papel de un “tipo” anticuado cuando exige la renuncia necesaria que toda disciplina conlleva. Pero por la vía de la complacencia se llega a la anarquía.
Algunas de las actitudes que se presentan en un padre que es alcahuete son: Está dispuesto a sacar siempre la cara por su hijo, sobretodo cuando éste se mete en problemas; justifica permanentemente los excesos de su crío; no aplica sanciones porque tienen la idea de que le va a causar algún trauma. Por temor a una supuesta traumatización, la función del padre de respetar y hacer respetar la ley ha pasado a un segundo plano. Así pues, hoy en día, del extremo de un padre feroz que ejercía una autoridad caprichosa, se pasó a un padre impotente que no puede gobernar a sus hijos.
El padre alcahueta suele ceder en los caprichos de su hijo; p…

8. El soborno es el recurso cuando falta la autoridad.

Los padres que sobornan o que se dejan chantajear, tienen una actitud débil frente a sus hijos. Piensan que hay que compensarlos por pedir el cumplimiento del deber; creen que van a traumatizarlos si les exigen; creen que los frustran si no los premian por su labor; sienten culpa cuando sancionan a sus hijos; piensan que deben ser amigos de sus hijos, descuidando sus funciones como padres. Así se convierten en cómplices alcahuetas y les queda difícil exigirles un respeto por la autoridad. También son padres muy orgullosos de sus hijos, por lo que caen fácilmente es sus chantajes. De la posición subjetiva del padre depende la posición subjetiva del hijo.

Los hijos se arman de estrategias para obtener el perdón de una sanción, conseguir el favor de sus padres o evitar una responsabilidad. Algunas estrategias son: El llanto, la pataleta, las demostraciones de cariño, los éxitos escolares, las amenazas, etc. Depende de la respuesta que un padre le de al chantaje de su hijo, el que este se …

7. El soborno y el chantaje, comportamientos de hoy.

El soborno es ese comportamiento en el que se pretende corromper a alguien ofreciéndole dádivas para obtener de él un beneficio. El chantaje es la amenaza que se hace a alguien con el objetivo de obtener de él un provecho. Los padres de familia suelen caer en este tipo de prácticas con sus hijos.

A todo padre que soborna le corresponde un hijo chantajista. Los padres caen en el error de ofrecerles regalos a sus hijos para obligarlos a cumplir con sus deberes o para hacerlos obedecer, ya que no saben ejercer su autoridad de manera firme y consistente. Ante esto los hijos responden manipulando a los padres con chantajes; estos les ponen condiciones a los padres para cumplir con los deberes y las normas. Si un padre promete un regalo a su hijo a cambio de algo -soborno-, la próxima vez que le pida un favor o le dé una orden, su hijo lo podrá amenazar diciéndole que lo hará solo si le da a cambio algún obsequio -chantaje-, tal y como su padre se lo ha enseñado.

Este tipo de conducta tiene c…

6. Sobre la aplicación de sanciones a los hijos.

Al aplicar un castigo no es necesario pegarle al hijo para hacer que obedezca; esto es posible si no ha habido un desfallecimiento de la función paterna; esta hace referencia a que el padre pueda ejercer la autoridad de manera firme, consistente y justa.

Lo que más teme un niño es perder el amor del padre, debido a su dependencia afectiva -dependencia de amor-. Al aplicar un castigo, hay que transmitirle al niño que está en juego la pérdida de dicho amor. Esto no consiste en decir que no se le ama, sino en hacerle saber que se está enojado por la falta cometida. Si la sanción tiene efecto, se debe al amor y respeto que el hijo le pueda tener a sus padres. Si un hombre transgrede una norma, debe recibir un castigo, para que no vuelva a cometer la falta y asuma una responsabilidad por las consecuencias de sus actos. El castigo es ejemplar si sirve de escarmiento.

Los padres, a nombre de una pedagogía liberal, se han vuelto alcahuetas; no ponen límites a la conducta de sus hijos; se los ve…

5. La responsabilidad como castigo.

El establecer normas dentro de un estado lleva implícito una serie de sanciones para quien no cumplan con ellas. Toda norma va seguida de una punición. El castigo es la pena que se impone al que comete una falta o transgrede la ley.

La dificultad al aplicar el castigo es que este solo adquiere sentido si produce malestar, si hiere el narcisismo del sujeto. Unas nalgadas en un niño duelen más a nivel del amor propio que a nivel físico. El castigo que causa un daño real tiene una significación de violencia. Las leyes consagradas en el Código del Menor protegen a los niños de dicho abuso.

La sanción que se da por transgredir una norma, tiene la función de permitirle al padre transmitir a su hijo un sentido de responsabilidad sobre las consecuencias de sus actos. La responsabilidad como castigo es una de las características esenciales a la idea de hombre que prevalece en nuestra sociedad. Solo se puede castigar al hombre que se considera responsable de sus propios actos. El castigo permite …

4. La normalidad es un problema de orden público.

La normalidad de un ser humano se establece en función de su actitud para acogerse y respetar las normas establecidas dentro de la familia y dentro de una comunidad. El sujeto que transgrede la norma social es juzgado por los demás como loco o delincuente. Por eso se dice que la normalidad es un asunto de orden público; la normalidad de los individuos depende del orden establecido para una comunidad.

Es responsabilidad de los padres el hacer transmisión de la norma a sus hijos. Si ella no es respetada y transmitida por aquellos desde el principio, desde el momento en que los hijos vienen al mundo, inclusive, si esta no está ya establecida en la pareja desde antes del nacimiento de un hijo, éste tendrá enormes dificultades con el hecho de asumir las leyes y las normas; sobretodo, no las respetarán si no se les transmite un respeto por ellas, o sea, si los padres no las respetan y las hacen respetar; las transgredirán si no se les forma en ser responsables de las consecuencias de sus pro…

3. La norma funda la cultura.

Los humanos no cuentan con un mecanismo de autocontrol de sus impulsos agresivos y sexuales; necesitan de normas que los regulen. Las reglas permiten la creación de lazos pacíficos entre los hombres. La norma es un precepto dictado por una autoridad para reglamentar los vínculos entre los sujetos.

Las normas hacen referencia a acuerdos, pactos, leyes, que enseñan a todos a actuar en la vida, a controlar sus actos, a conocer los límites de su conducta; es decir, nos habilitan para vivir en sociedad. Cada cultura fija sus propias normas. Las normas, entonces, instauran límites. La cultura ha sido fundada sobre la base de una prohibición: la prohibición del incesto, del asesinato y el canibalismo, prohibiciones que inauguran el ascenso de la civilización.

Para que la norma tenga efectos en la regulación del comportamiento, es indispensable que esta sea explícita, que se aplique con firmeza, y que cada vez que se transgreda una ley, se aplique una sanción. Lo anterior es fundamental para la…

2. El padre y la ley.

Para vivir en comunidad las personas necesitan de normas que ordenen estos vínculos, pues el género humano nace sin un mecanismo de autorregulación de sus impulsos agresivos y sexuales, fundamentalmente. Los padres son, en primera instancia, los únicos responsables de la transmisión de la normatividad, y por tanto, en sus manos está la posibilidad de que su hijo sea un ser civilizado.

El padre, como representante de la ley dentro de la familia, está llamado a ejercer la autoridad. La autoridad, para que sea eficaz en sus propósitos, debe ser practicada con firmeza, coherencia, consistencia y justicia, lo cual no es siempre sencillo.

El no ejercicio de la autoridad, tanto como su ejercicio, tiene enormes consecuencias sobre un ser humano. Si las personas que representan la autoridad se muestran inseguras, culposas o indecisas en el momento de poner límites a sus hijos, o lo hacen de una manera caprichosa o desatinada, esto tendrá como efecto el que se pierda la función de la autoridad: t…

1. Falla la autoridad.

Hay una queja de las generaciones anteriores con relación al comportamiento de las nuevas. A estas últimas se las ve proceder de una manera más anárquica, sin asumir una responsabilidad sobre sus actos; no respetan las normas y mucho menos a las personas que las representan. ¿Son en algo responsables los adultos de esta situación?

A todo este malestar se le llama «crisis de valores», pero todas estas dificultades no parecen ser sino la consecuencia directa de un defecto fundamental, el cual tiene que ver con la manera como se le transmite a un sujeto una responsabilidad por las consecuencias de sus actos y un respeto por las normas que rigen la convivencia en sociedad.

La solución a esta “falla” no depende de un ejercicio educativo. No es educando a los padres, diciéndoles que tienen que hacer con sus hijos, como se le va a dar solución a las cosas. Se necesita de un cambio de posición en la manera de educar que no depende del acto de instruir. La autoridad es ante todo un supuesto pode…