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22. Amor, frigidez e infidelidad.

Arrojan luz sobre el enigma de la frigidez femenina, ciertos casos en que la mujer, tras el primer encuentro sexual y tras cada uno de los siguientes, expresa sin disimulo una hostilidad hacia su compañero. Lo insulta, se enfada con él y puede llegar hasta a agredirlo, y esto a pesar de que lo ama.

El psicoanálisis ha deducido las intenciones inconscientes que colaboran para producir esta paradójica conducta. Sucede que para muchas mujeres el primer coito moviliza toda una serie de afectos que ella no logra explicar, debido a que en sus orígenes se hayan pensamientos que son inconscientes, que se relacionan con su propia historia y que representan la forma como ha conquistado una posición sexual en la vida.

Hartas veces la primera relación sexual no significa más que un desengaño, y la mujer permanece fría e insatisfecha. Es común que se requiera de tiempo y la frecuente repetición del acto sexual para que se produzca la satisfacción anhelada. De aquí resulta la frigidez, la cual en numerosas ocasiones ningún empeño del esposo consigue superar.

Hay que tener en cuenta también, al explicar la frigidez, el dolor que se infringe a la mujer virgen en la desfloración y la ofensa que pueda sentir en su amor propio por la destrucción del himen, el cual ha sido objeto de un particular valor cultural, y la consecuente desvalorización que obtiene la mujer una vez que ha sido desflorada -aunque esto, indudablemente, ha cambiado muchísimo en los últimos años-.

Otra razón de desengaño a raíz del primer coito, es que la expectativa que se tenía no coincide con el resultado y éste puede ser contrario a lo esperado. Hasta ese momento, en la mujer criada con firmes principios morales, la sexualidad estuvo asociada con la más fuerte prohibición. Por eso mismo, muchas mujeres no sienten satisfactorio el acto sexual legal y permitido, como el que se da en una pareja casada. El amor en una mujer puede perder su valor si para ella otros saben de él. Así pues, esto explicaría por qué muchas esposas solo reencuentran la emotividad y el gusto por las uniones sexuales en una relación prohibida que deba mantenerse secreta.

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