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25. El flechazo de amor.

¿Qué es lo que despierta el amor de un hombre por una mujer y viceversa? Se puede decir que lo que desencadena el enamoramiento de un sujeto por otro es una imagen y/o un rasgo que proviene del otro en quien el enamorado se ha fijado.

No es lo mismo un rasgo que una imagen. La imagen suele ser totalizante; abarca a toda la persona; tiene que ver con la imagen que ella proyecta: de bienestar, de salud, de tranquilidad, de completud, etc.; se trata de una imagen que se suele adornar con cualidades. El rasgo, en cambio, no es totalizante, sino que más bien descompleta la imagen: es ese pequeño atributo del otro que llama la atención del enamorado; se puede tratar de un adorno que hace parte de la imagen del amado: el color de sus ojos, su mirada, las trenzas de su cabello, su andar, sus pies descalzos, la forma de sus caderas o el color de su piel, su carácter, lo bondadoso o lo fuerte que sea, etc. Se podría decir que a cada sujeto se le desencadena su pasión cuando encuentra un rasgo particular, físico o de personalidad, en el otro. Es por esta razón que cada ser humano se enamora cada vez del mismo tipo de personas.

Se puede concluir que lo que desencadena el amor es decididamente una imagen, una imagen que proviene del semejante. No se trata nunca de cualquier imagen; si así fuera, un hombre podría amar a cualquier mujer, o viceversa, y resulta que un hombre no ama a cualquier mujer, sino que ama a alguien, a una mujer en particular, o mejor, ama la imagen que esa mujer en particular le proyecta. Por eso hay enamoramientos que se inician repentinamente, cuando se ve a ese otro sujeto en un encuentro inesperado. Ese enamoramiento repentino, despertado por la imagen del otro, es lo que los amantes denominan el flechazo de amor.

Lo que sucede en este momento es que la imagen del otro fascina al sujeto, lo encanta, lo enamora, por tratarse, justamente, de una imagen aparentemente completa. El enamoramiento no es otra cosa que sentir la pasión del amor y éste surge allí donde la imagen del otro ha cautivado al amante.

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