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Mostrando entradas de julio, 2010

122. ¿Sufren los jóvenes?

Muchos padres recordarán su infancia y su adolescencia como acontecimientos felices, pero si se piensa en las cosas que angustian, preocupan y hacen sufrir a los niños y jóvenes, se verá que pueden ser muchas: compartir el espacio y el amor de los padres con otros hermanos; los celos y la rivalidad hacia otros niños; el temor de perder el amor de los padres y los problemas entre ellos también angustian; el divorcio, la adicción, las dificultades económicas también genera mucho sufrimiento en los hijos; cumplir con las tareas en el colegio, sentirse diferente a los demás, ya sea porque se usen gafas o se tenga la frente grande o las orejas hacia fuera, etc.; ser más pequeño, delgado, bajito o alto que los demás; ser objeto de burlas y humillaciones por parte de otros muchachos; sentirse rechazado o inferior, etc.
Y si bien muchas de estas cosas también preocupan a los adolescentes, estos sufren a su vez por otras más que tienen que ver con ser y con tener: no ser capaz de abordar a una …

121. Toxicomanía y represión.

Se puede constatar diariamente cómo la prohibición que recae sobre el consumo de sustancias psicoactivas ha sido ineficaz con relación a los resultados que se desean obtener. Es un hecho: la prohibición del consumo no ha engendrado su disminución. La prohibición no solo ha fracasado en cuanto al proyecto inicial de producir la eliminación o la disminución del consumo, y, por tanto, el sufrimiento ligado a él, sino que, por el contrario, ha contribuido a su aumento. El empeño de aplicar el imperativo del «no al consumo» que inició en los años 70 la guerra contra la droga, ha producido, sobre todo, lo que se puede llamar, los «efectos perversos de la prohibición»: un aumento dramático de la producción, de la diversificación y del tráfico de estupefacientes, de la criminalidad, de la corrupción política y policial, de los gastos en salud pública, etc.
Lo que sucede es que la aplicación de la ley, la imposición de una prohibición, suele tener un efecto paradójico, sobretodo cuando ella tie…

120. Toxicomanía y angustia de existir.

El término toxicomanía está compuesto por: tóxico y manía. Lo primero significa veneno y lo segundo, vicio; toxicomanía quiere decir entonces vicio a un veneno; así pues, el sujeto drogadicto es aquel que abusa de alguna sustancia que resulta tóxica al organismo, de manera frecuente y repetitiva.
Los hombres, en todos los momentos de su historia y en todas las culturas, se han entregado al consumo de sustancias psicoactivas, solo que ahora es un problema de enormes dimensiones y de carácter global. El acto de drogarse, entre otros, distingue al ser humano de los animales; es como si el hombre fuese por «naturaleza» un ser predispuesto a la drogadicción.
Las drogas son objetos que la sociedad ha aceptado y cuyo consumo ha sido fomentado en muchas culturas, y cuando se habla de consumo, no sólo hay que pensar en las drogas prohibidas, sino también en aquellas cuyo consumo no está penalizado, que se adquieren en cualquier farmacia y que también generan adicción -el consumo de drogas lícita…

119. Elección del sujeto y toxicomanía.

Es importante tener en cuenta, en el momento de abordar el problema del consumo de drogas, que a cada drogadicto la droga le sirve de una forma particular. Si bien, en términos generales, la droga es una respuesta, una «solución» a un malestar, es importante determinar su función en cada caso. Esto porque no se trata simplemente de separar al toxicómano de la droga; hay algunos que necesitan de ella para mantener un equilibrio psíquico, y si se les quita la droga bruscamente, se puede desencadenar una crisis grave. Esto no es algo que se presente en todos los casos, ni debe ser un argumento que utilice el toxicómano para seguir con el consumo. Pero se trata de algo que de cierta manera es contrario a los parámetros de la Salud Pública, la cual tiene el propósito de apartar a «todos» los toxicómanos de las drogas, sin pensar en la particularidad del caso.
Otro aspecto importante en el abordaje de este problema, es determinar el origen de la toxicomanía en cada sujeto, el origen de la de…

118. Toxicomanía y responsabilidad.

Con la noción de «toxicomanía» empieza a operar la prohibición del consumo de sustancias psicoactivas. La ley, es decir, la prohibición, es la que sitúa aquello que pasa a ser ilícito, y a partir de este momento, todo individuo sabe qué ley transgredir para acceder a eso que está negado. Aquí se pone en juego una lógica del deseo: el ser humano suele desear lo prohibido. Corrientemente se piensa que las prohibiciones o la ley se oponen al deseo de las personas, pero no, por el contrario: el ser humano sólo empieza a desear cuando se le determina lo que para él está prohibido.
En el caso de la toxicomanía, la ley del «no a la droga» se presenta bajo dos vertientes: bajo el lado del ideal de abstinencia promovido por la medicina y bajo el lado jurídico de la prohibición del consumo. Este doble aspecto de la prohibición tiene el efecto de crear una nueva clase de individuo social indeterminado en cuanto a su responsabilidad civil y a su estatuto de sujeto de derecho. Esto porque el toxicó…

117. Paradoja de la toxicomanía.

La toxicomanía es un término que procede de los medios de comunicación, los cuales, a finales del siglo pasado, agruparon en listas los diferentes «venenos del alma» de la época. También lo que hoy se llama toxicomanía responde a un contexto histórico: el momento de la instauración de las instituciones del Estado de asistencia social y de salud pública.
La toxicomanía empezó a hacer parte de las denominadas «enfermedades de la civilización»: el cólera, la sífilis, la tuberculosis y el abuso de bebidas alcohólicas, plagas de la modernidad que asolaban la sociedad desde mediados del siglo pasado. Sólo en este momento el término de toxicomanía empezó a ser parte del discurso médico. La medicina entra entonces en escena al lado del Estado como una aliada encargada del perfeccionamiento de la salud humana y social. Si la medicina se ocupa del aspecto terapéutico, el Estado por su parte se encarga de atacar las causas morales de las epidemias por medio de la educación y de la represión -gene…

116. El respeto por la autoridad.

Hacer de un hijo un hombre de bien depende de que los padres le transmitan un respeto por la autoridad. Por esta razón, ni el trabajo de los padres, ni la ausencia de uno de ellos, ya sea por muerte, separación, o porque trabaje en otra ciudad, deben servir de excusa para dejar de transmitir dicho respeto. Tampoco se debe dejar esta tarea en manos de empleadas domesticas, niñeras, abuelos, tíos, etc. Transmitir un respeto por las normas y la autoridad es en gran medida responsabilidad de los padres o de las personas que están al cuidado del niño.
La función más importante de todo aquel que se llame padre es ejercer una autoridad que sea firme, coherente, consistente y justa. Si las personas que representan la autoridad se muestran inseguras, culposas, temerosas o indecisas en el momento de poner límites a sus hijos, o lo hacen de una manera caprichosa o incoherente, esto tendrá como efecto la pérdida del respeto por la autoridad, primero hacia las personas que la encarnan, y luego haci…

115. Crisis de autoridad.

Uno de los grandes problemas de la cultura contemporánea es la falta de respeto a la autoridad, lo que habla de un desorden a escala familiar. La familia es el lugar donde los sujetos aprehenden e introyectan dicho respeto. Y la única condición para que este aprendizaje se dé, es que papá y mamá se hagan respetar. Esto depende completamente de ellos y es algo que cada cual debe inventar; se necesita, como mínimo, que los padres sean personas que a su vez respeten la autoridad, las leyes y las normas de la cultura. Es decir, que para transmitir un respeto por la autoridad, se necesita de un padre que tenga una posición clara ante los actos de ley, o sea, un padre que cuando represente la autoridad, la haga respetar.
El desfallecimiento de la autoridad tiene enormes consecuencias en la posición subjetiva de los hijos frente a los actos de ley y el respeto de las normas. La mayoría de las consultas psicológicas por indisciplina, inquietud, desatención, rebeldía, desobediencia, grosería, i…

114. ¿Democracia familiar?

En los años '50 se presentó un cambio en las familias norteamericanas -es de Norteamérica de donde se importan los modelos de educación vigentes aquí- que consistió en la introducción de la democracia dentro de la familia. «Democracia familiar», se la llamó, y se basó en la idea de que los niños pequeños son básicamente sensatos y buenos, y perfectamente capaces de resolver su propio destino. Pero sólo el más insensato de los padres puede pensar que esto sea así. Un niño no sabe lo que quiere en la vida; él necesita de límites, orientación y guía permanente. A partir de dicha democracia familiar controlar a un hijo se denominó «autoritarismo», y se rechazó a los padres como «antidemocráticos».
El castigo empezó a ser visto como una forma de abuso contra la niñez, generador de traumas y otros supuestos problemas psicológicos. Por eso hoy parece escandaloso hablar de sancionar a los hijos, sobretodo porque con el discurso de los derechos humanos y el de los derechos del niño, parecie…

113. La autoridad en la familia y la escuela.

El respeto por la autoridad es garantía de que un ser humano ingrese a la sociedad, es decir, que participe como miembro de una comunidad. Si dicha comunidad es la familia, allí se debe transmitir a los hijos una serie de normas que hacen posible la convivencia, y esa transmisión la hace una autoridad, es decir, los padres en la medida en que la encarnan.
La autoridad es el ejercicio de un poder sobre los hijos, un poder que se funda sobre el amor, es decir, que los hijos sólo respetan la autoridad de los padres que aman. Si no hay amor entre padres e hijos, no habrá respeto por la autoridad. Pero si hay sólo amor, es decir, un amor exagerado y alcahueta -amor que puede llegar a ser muy dañino-, entonces los padres fácilmente dejan de ejercer su autoridad, lo que no deja de traer consecuencias en el sujeto.
Por ejemplo, muchos de los problemas disciplinarios dentro de la institución educativa tienen su origen en la falta de respeto hacia la autoridad paterna. En este tipo de situaciones…

112. Violencia o castigo.

Con la ley 294 del 16 de Julio de 1996, quien maltrate física, psíquica o sexualmente a cualquiera de los miembros de su núcleo familiar, será sancionado con penas que van entre uno y dos años de prisión, y multas entre uno y dieciséis salarios mínimos. Esta ley señala que toda persona que en el contexto de la familia sea víctima de daño físico, psíquico, amenaza, ofensa, o cualquier otra forma de ataque, puede pedir al juez de familia medidas de protección inmediata.
La violencia dentro de la familia suele ser silenciada, debido a que se trata de una de las instituciones sociales más privada, es decir, que en ella se guardan secretos. Algunos padres y esposas tienden a minimizar este problema y a considerarlo normal; inclusive hay parejas que solo pueden permanecer unidas bajo condiciones de maltrato al otro, lo que ambos cónyuges consienten sin ver en ello alguna anormalidad.
La violencia no es sólo física, sino también psicológica. Esta última es una de las más comunes y que menos se…

111. Ética del bien y agresividad.

La agresividad en el ser humano es una pasión mortífera, que se opone a la civilidad -la agresividad animal obedece al instinto de conservación o de territorialidad de la especie-. El ser humano suele encontrar una satisfacción inconsciente en sus actos violentos, satisfacción que en muchas ocasiones tiene un carácter sexual, ya sea sádico -cuando alguien encuentra "placer" o satisfacción con el sufrimiento de otro- o masoquista -cuando lo encuentra en el propio sufrimiento-. El vínculo de la crueldad con la sexualidad se establece en el ser humano desde su infancia, y desde ese momento hay que empezar a reprimirla.
Una ética del bien, basada en valores e ideales sociales y que busca adoctrinar a los sujetos basándose en modelos a imitar (como los sujetos que se llegan a considerar la medida de la realidad en la que el otro debe encajar), desconoce de manera radical el deseo particular del sujeto. Los seres humanos no suelen desear lo que quieren o necesitan. Un adolescente p…

110. El tratamiento de la agresividad.

La agresividad es algo que se opone a la convivencia humana y a los ideales de una sociedad; por lo general se la explica como una expresión de la animalidad en el hombre o como una pérdida de los valores humanos. Por esto las instituciones más representativas de la sociedad, así como los medios de comunicación, impulsan campañas destinadas a rescatar valores y tradiciones perdidas, pero estas no detienen la violencia -expresión de la agresividad- y en ocasiones ella parece exacerbarse.
La agresividad en el ser humano no es instintiva, ni algo de su animalidad (los animales en general se comportan mucho más pacíficamente que el hombre), ni es una degradación de los valores. El ser humano nace sin ningún mecanismo de autorregulación de sus impulsos sexuales y agresivos. En el fondo, todo sujeto, por más bondadoso que sea, alberga en él deseos de humillar, maltratar y explotar a su prójimo cuando no sea visto.
La agresividad es algo que hace parte de la estructura misma del hombre; se ins…

109. Rendimiento académico y deseo de saber.

No progresar en el estudio, no rendir lo suficiente, no aprovechar lo enseñado, perder exámenes constantemente, etc., se debe tanto a factores relacionados con la falta de una disciplina de estudio, como con una «inhibición en el pensamiento» (no recordar lo que ya se sabe) que merma las capacidades intelectuales del alumno. A lo anterior hay que agregar toda una serie de factores que también pueden llegar a afectar el buen rendimiento académico: condiciones psicológicas o subjetivas, condiciones familiares, físicas, métodos de estudio, el estado de salud del sujeto, etc.
Las condiciones psicológicas han estado referidas principalmente a la «motivación» e interés que pueda tener el alumno por el estudio. Se habla mucho de la motivación como factor psicológico que influye sobre el aprendizaje, y que los problemas en el rendimiento académico se deberían a la falta de una buena motivación. Pedagógicamente hablando, la motivación significa proporcionar motivos, estimular la «voluntad» de a…

108. Educar para el fracaso con disciplina.

La educación no solo debe enseñar a conquistar unos ideales y valores, sino también a hacer soportable y aceptable el fracaso. En la vida no siempre se gana ni las cosas salen como se quieren. Vivimos en un mundo competitivo en donde somos objeto de agresiones e injusticias. Se necesita de una educación que prepare al alumno para estas cosas. Las dificultades suelen ser fructíferas si se enfrentan y se les saca provecho; habría que colocar una seria duda sobre todo lo que se considere fácil (tareas fáciles, dinero fácil, vida fácil, etc.).
Si bien de un lado hay que educar para el fracaso, del otro lado está el educar con exigencia, con disciplina y con diálogo. Si bien el diálogo es el instrumento al que hay que recurrir cada vez que hay dificultades con los hijos y alumnos, este no siempre garantiza alcanzar algún acuerdo. Se necesita, más allá de la buena voluntad de las partes, del deseo decidido por darle solución a las dificultades. Además, sólo se puede dialogar con quien recono…

107. La ley y la educación.

Las prohibiciones y los límites tienen un esencial carácter positivo y formativo. La ley es condición de la libertad y del «deseo», así como la disciplina, lo es de la responsabilidad y el orden. Establecer un límite define un campo de posibilidades al brindar unas reglas para obrar y comunicarse con los demás. Asumir la ley es reconocer que no se está solo. La ley, en tanto instancia tercera, es la que media en todas las relaciones de nuestra vida. Las normas y pactos sociales son los que regulan los vínculos laborales, de amistad y sexuales de todos los seres humanos. La ley es un poder que cobra a cada cual una cuota de sacrificio para poder vivir en sociedad.
La inscripción de la ley y la exigencia de una disciplina es un asunto de malestar para todo sujeto sometido a ellas. Aquel que hace respetar la norma o exige disciplina generará inevitablemente descontento. Esta molestia es el costo que todo sujeto debe pagar para gozar de los beneficios de vivir en comunidad. Ser agente de l…

106. Jóvenes tiranos y desfallecimiento del padre.

Los jóvenes de hoy no parecen sentir ninguna deuda hacia sus padres y la sociedad. Son unos tiranos que piensan que los otros les deben algo; de ahí una posición subjetiva parecida a la del canalla: él no es responsable de nada, siempre los otros lo son; sus padres responden por él en todo: lo sacan de problemas, lo sostienen económicamente, etc., lo que refuerza esa posición de «mantenido» que espera que todo se lo den sin ningún esfuerzo.
La posición de los jóvenes de hoy es más bien la de víctima, sin disciplina ni responsabilidad frente a lo que le toca hacer para llegar a ser un adulto comprometido con la sociedad. El adolescente moderno es el niño maravilloso de la madre, que exige ser reconocido como sujeto con «derechos» pero no con «deberes». Es el niño objeto de un amor sin límites, que no sabe de respeto; que cuando pide, los padres corren a darle. Esa tiranía del joven actual habla también de la posición subjetiva de los padres: es un padre permisivo, que se siente culpable…

105. Jóvenes sin disciplina.

Muchos padres de familia se quejan de que sus hijos no son disciplinados: no tienen un horario de estudio establecido, no son ordenados con el tiempo y con sus cosas, no atienden a clase o se distraen fácilmente, etc. La disciplina no es innata en el sujeto; hay que inculcarla, y de esto los padres son los responsables. En el ejército los soldados son disciplinados porque están obligados a serlo, es una exigencia del régimen militar. Esto no significa que la disciplina del hogar deba ser militar; es solo un ejemplo para mostrar que la disciplina se impone, se exige, y para exigirla se necesita de la «autoridad», es decir, del respeto del niño y el joven hacia sus padres, así como en el ejercito el soldado respeta la autoridad de sus superiores.
La sanción o castigo es la herramienta fundamental en la que se apoya la transmisión de una disciplina y un respeto por la autoridad. La violación de una norma conlleva siempre una sanción. El castigo permite transmitir un sentido de responsabil…

104. Mujeres responsables de elegir un padre.

Existe hoy en día un tipo de mujeres bien particular. Se trata de esas mujeres que se acercan a los cuarenta años, mujeres profesionales, con un trabajo estable, que disponen libremente de su tiempo y de su intimidad, y que empiezan a decirse a sí mismas que el tiempo corre y que, si quieren tener un hijo, hay que apurarse a encontrar un hombre digno de ser padre, a no ser que la elección sea tener un hijo sola.
Pero, que una mujer cuide a un niño sola, incluso si lo cuida con su pareja homosexual, o entre una mujer y un hombre homosexual, etc., no es algo solamente posible hoy por hoy, sino algo cada vez más frecuente y legal, y que sobre todo demuestra el cambio que han dado la humanidad y las mismas mujeres, al punto de hacer que la categoría de «madresolterismo», que fue tan infamante, se convierta en una categoría completamente anticuada.
A partir del momento en que una de aquellas mujeres quiere ser madre, surge un nuevo poder en ellas, un poder con consecuencias en la civilizació…

103. Mujeres inhibidas.

Ya no es más un secreto que las mujeres -no todas, por supuesto- de un lado, aman a un hombre con ternura -su esposo, su novio, su compañero, etc.-, y, del otro, desean a otro hombre con pasión -su amante-. A esto se le puede denominar «degradación de la vida erótica en las mujeres» (aunque Lacan va a corregir esta concepción freudiana y aclara que se difama a las mujeres cuando se dice que ellas se degradan), degradación que es constitutiva de la sexualidad humana, y que al parecer, ya no es sólo exclusiva de los hombres.
Dicha «degradación» de la vida sexual, debe entenderse como la separación que se presenta en el amor entre la ternura y la pasión. Si una persona ama con ternura a alguien, este amor suele tener un carácter sublime; en cambio, si desea con pasión, se considera que ha habido un «rebajamiento» del amor: de la sublime ternura, a la terrenal y sensual pasión.
La convergencia del amor y el deseo -las dos corrientes en que se divide el amor- en una misma persona, era una ca…

102. Mujeres y derechos.

El desarrollo del tema de las mujeres en este siglo, es correlativo de la extensión del «discurso de los derechos humanos», derechos que, por supuesto, incluyen a las mujeres. A dicho discurso hay que agregar la extensión de los ideales de la justicia distributiva, es decir, la distribución de los bienes y servicios de una sociedad de forma equitativa entre los miembros de una comunidad.
En este punto se encuentra una dificultad: mientras más triunfa la ideología, el discurso de la justicia distributiva y de los derechos humanos, más aparecen en el horizonte toda una serie de fenómenos que contrarían a la justicia y a los derechos: pobreza, marginamiento, violaciones de los derechos humanos, segregación, impunidad, etc. Es como si el Dios de la religión tuviera dos caras: la del padre bueno, justo, amable, y la del padre cruel, injusto y feroz. El asunto es, que mientras más se invoca al bien, pareciera que más se exterioriza el mal.
Pero, esta problemática, ¿qué tiene que ver con las m…

101. ¿Madre o mujer?

Anteriormente -tal vez sería mejor decir «antiguamente»- se pensaba que un hijo era lo único que podía brindarle a una mujer la realización de su ser femenino. Ser mujer era equivalente a ser madre. «Todas madres» era la consigna que se le ofrecía a las mujeres hasta hace cuarenta o más años; aún hoy muchas mujeres creen encontrar la realización de su feminidad en la maternidad.
Se consideraba, entonces, que la única evolución positiva de la feminidad de una mujer, era su transformación en madre. Inclusive, el destino de la mujer no era solamente ser madre de su hijo, sino también madre de su marido, lo que se creía que daba una mayor duración al matrimonio. Hijo y marido satisfarían las aspiraciones de una mujer; es decir, que una mujer siendo madre y haciendo de su marido uno más de sus hijos, alcanzaría la plenitud de su feminidad. Pero esto, evidentemente, no es más que una reducción de la feminidad al hecho de ser madre. ¿Cómo son las cosas contemporáneamente? Ahora se verifica cl…

100. Las mujeres han cambiado.

Las mujeres ya no son lo que eran. Ha cambiado la manera de concebirlas, lo que seguramente ha tenido efectos en sus deseos y su goce sexual. En otras palabras, la manera como se percibe a las mujeres contemporáneamente es diferente a la de hace cincuenta años, y esa nueva forma de verlas es seguro que ha tenido algún efecto en ellas, lo que se ha de reflejar en las nuevas cosas en las que participan, al igual que en la manera como viven hoy su sexualidad.
La sociedad cambia y las mujeres con ella. Uno de los cambios que les concierne es el observado en el matrimonio. Éste ya no tiene la durabilidad que tenía y su estatuto no es el mismo de antes. Si el matrimonio cambia, la familia también se transforma, lo que a su vez repercutirá en el psiquismo de los hijos. Ahora se habla de familia «mono-parental», es decir, la constituida por uno solo de los cónyuges más sus hijos, familia resultado de la desintegración de los vínculos que los esposos establecen en el matrimonio.
Otro de los camb…