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113. La autoridad en la familia y la escuela.

El respeto por la autoridad es garantía de que un ser humano ingrese a la sociedad, es decir, que participe como miembro de una comunidad. Si dicha comunidad es la familia, allí se debe transmitir a los hijos una serie de normas que hacen posible la convivencia, y esa transmisión la hace una autoridad, es decir, los padres en la medida en que la encarnan.

La autoridad es el ejercicio de un poder sobre los hijos, un poder que se funda sobre el amor, es decir, que los hijos sólo respetan la autoridad de los padres que aman. Si no hay amor entre padres e hijos, no habrá respeto por la autoridad. Pero si hay sólo amor, es decir, un amor exagerado y alcahueta -amor que puede llegar a ser muy dañino-, entonces los padres fácilmente dejan de ejercer su autoridad, lo que no deja de traer consecuencias en el sujeto.

Por ejemplo, muchos de los problemas disciplinarios dentro de la institución educativa tienen su origen en la falta de respeto hacia la autoridad paterna. En este tipo de situaciones se genera una confusión en los alumnos, pues allí donde perciben que sus padres son permisivos, el colegio no lo es, convirtiéndose este en una institución tirana y torturadora; ante esto los hijos y sus padres suelen adoptar la posición de víctimas, lo que se convierte en una excusa para no cambiar los comportamientos perturbadores.

Hay que ejercer una autoridad dentro del hogar y en la escuela, porque los hijos necesitan límites, normas y reglas que les permitan organizar su vida y orientar sus relaciones con otros seres humanos. La autoridad es constitutiva de la organización familiar; su fracaso tiene enormes consecuencias en la posición subjetiva de los hijos frente a los actos de ley y el respeto de las normas. La familia es el lugar privilegiado donde los seres humanos aprehenden e introyectan dicho respeto, y la única condición para que este aprendizaje se dé, es que los padres, papá y mamá, se hagan respetar. Cuando esa introyección de la autoridad no acontece, vendrán entonces los problemas disciplinarios con los que se enfrentan los hijos en la escuela.

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