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117. Paradoja de la toxicomanía.

La toxicomanía es un término que procede de los medios de comunicación, los cuales, a finales del siglo pasado, agruparon en listas los diferentes «venenos del alma» de la época. También lo que hoy se llama toxicomanía responde a un contexto histórico: el momento de la instauración de las instituciones del Estado de asistencia social y de salud pública.

La toxicomanía empezó a hacer parte de las denominadas «enfermedades de la civilización»: el cólera, la sífilis, la tuberculosis y el abuso de bebidas alcohólicas, plagas de la modernidad que asolaban la sociedad desde mediados del siglo pasado. Sólo en este momento el término de toxicomanía empezó a ser parte del discurso médico. La medicina entra entonces en escena al lado del Estado como una aliada encargada del perfeccionamiento de la salud humana y social. Si la medicina se ocupa del aspecto terapéutico, el Estado por su parte se encarga de atacar las causas morales de las epidemias por medio de la educación y de la represión -generalmente policíaca-; tanto la una como el otro llevarán a cabo un combate higieniza contra dichos males. También sucedió que el interés comercial de la farmacéutica empezó a imponer la clasificación y el control de la venta de sustancias medicinales y remedios, lo que preparó el terreno a la prohibición ulterior de consumir algunos de sus productos y su ilegalidad.

La toxicomanía es de entrada un síntoma de la sociedad. Lo paradójico es que para el adicto, la droga -como todo síntoma psicológico- se presenta como una solución para hacer frente a un sufrimiento; por eso se dice que la droga es una forma de escapar de las dificultades que plantea la existencia. Lo que sí plantea problemas a los adictos son más bien los efectos secundarios de la droga: el síndrome de abstinencia, la exclusión familiar y social, el encarcelamiento, etc. ¿Cuál es el abordaje que la sociedad le está dando al fenómeno del consumo de drogas, teniendo en cuenta que constituye a la vez un síntoma para ella y, paradójicamente, una solución para el adicto?

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