108. Educar para el fracaso con disciplina.

La educación no solo debe enseñar a conquistar unos ideales y valores, sino también a hacer soportable y aceptable el fracaso. En la vida no siempre se gana ni las cosas salen como se quieren. Vivimos en un mundo competitivo en donde somos objeto de agresiones e injusticias. Se necesita de una educación que prepare al alumno para estas cosas. Las dificultades suelen ser fructíferas si se enfrentan y se les saca provecho; habría que colocar una seria duda sobre todo lo que se considere fácil (tareas fáciles, dinero fácil, vida fácil, etc.).

Si bien de un lado hay que educar para el fracaso, del otro lado está el educar con exigencia, con disciplina y con diálogo. Si bien el diálogo es el instrumento al que hay que recurrir cada vez que hay dificultades con los hijos y alumnos, este no siempre garantiza alcanzar algún acuerdo. Se necesita, más allá de la buena voluntad de las partes, del deseo decidido por darle solución a las dificultades. Además, sólo se puede dialogar con quien reconozca sus errores; no se puede conversar con quien no entiende razones o se muestre terco al sostener sus propios puntos de vista, y mucho menos con quien cree tener siempre la razón.

Cuando el diálogo se agota, entonces hay que recurrir a la ley, a la norma, a la exigencia y a la sanción. Y esto vale tanto dentro como por fuera de la familia, es decir, en la escuela y la sociedad. Por esto el maestro y los padres de familia, en su función de agentes de la ley, son también generadores de malestar en el alumno y en los hijos, por lo que representan de exigencia y dificultad para aquellos. Pero el esfuerzo, la exigencia y la disciplina son necesarias para tener una relación productiva con el saber y con la comunidad en general. Sin un nivel de exigencia adecuado, los niños y jóvenes no rendirán lo esperado y no se asumirán como miembros responsables de una comunidad. Detentar ante la juventud una autoridad clara y segura, capaz de exigir disciplina, orden, y un respeto por la ley, es contribuir a que se supere el despotismo y la tiranía que actualmente exhibe.

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