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Mostrando entradas de febrero, 2010

37. ¿Proporción sexual?

Las condiciones de amor son las exigencias a las que obedece un sujeto, exigencia de rasgos muy específicos en la persona que se elige como pareja. Estos pueden ir desde las características más evidentes, hasta el detalle más pequeño o aparentemente insignificante: un lunar, un gesto, el modo de reírse, de tocarse el pelo, etc.; en ocasiones se trata de rasgos subjetivos: “es inteligente”, “parece una virgen”, “es simpático”, etc. En el género humano no hay una condición universal de elección de pareja y cada uno tiene sus particulares condiciones de amor.
Partir de estas condiciones permite pensar lo que significa la relación sexual entre los seres humanos. Se podría hablar de proporción sexual si la condición fundamental para que un sujeto elija su pareja fuese que ésta resultara ser alguien del otro sexo; se sabe que esto no es lo que sucede en todos los casos. Si la condición de elección de pareja en la especie humana fuese la condición del otro sexo, entonces la reciprocidad sexua…

36. El lenguaje humaniza.

El ser humano tiene una relación fundamental con el lenguaje. Todo lo que se relaciona con el sujeto está estructurado, organizado y depende directamente del símbolo. Inclusive su constitución psíquica -su personalidad, su forma de ser- es un efecto de su relación con el lenguaje.
Para explicar esta dependencia del ser humano con el lenguaje, se puede decir que es gracias al lenguaje que un sujeto puede hacerse una representación, una idea de lo que es el mundo y de quién es él. Al nacer, lo que hay es un organismo, el cual nace con un sistema nervioso central -cerebro o hardware- que sirve de base para recibir en él al lenguaje -software-; con éste podrá organizar su percepción, su pensamiento y su acción. El organismo como tal no tiene una representación de sí mismo: no sabe quién es, que sexo tiene, a qué familia pertenece, en que lugar del mundo vive, cuál es su nombre y el de sus parientes, cómo regresar a casa, etc. Toda esta información le será transmitida y la adquirirá gracias…

35. Lo alterno en el amor.

La mujer, a través de la historia, ha sido vista por el hombre como un ser extraño; ella aparece como enigmática, incomprensible, misteriosa, enemiga, voluble, etc. La mujer no es semejante al hombre, pero tampoco es semejante a ella misma. En otras palabras, ella tiene una particular dificultad para identificarse con su propia imagen. Esto se observa cuando las mujeres se sientan frente al espejo para maquillarse, cambiar de peinado, son la clientela más numerosa de los salones de belleza y de los cirujanos plásticos, en un esfuerzo por tratar de ser otras diferentes de las que ya son. Las mujeres, en su mayoría, se identifican con su propia imagen solo bajo la condición de ser diferentes a ellas mismas. Este hecho de la psicología de la mujer enseña que hay una alteridad, que hay algo «alterno» en ella.
Esta dimensión de alteridad, este ser otra de lo que ella es, explica por qué muchas mujeres engañan a los hombres. Ser la mujer legal de un hombre, cónyuge o compañero, puede signifi…

34. ¿Amarás a tu prójimo?.

El psicoanálisis es un crítico del mandamiento cristiano “amarás a tu prójimo como a ti mismo”. Esto porque, si se lo examina, resulta irrealizable. Se sabe que el sujeto es, por su naturaleza, muy egoísta; siempre piensa en su propia conveniencia antes que en la de los demás. Además, posee una serie de tendencias agresivas y autodestructivas que le es difícil de controlar y conciliar con las exigencias de la cultura. El precepto cristiano es uno de los pretendidos ideales de la sociedad civilizada, que reclama del hombre una renuncia a su egoísmo y agresividad.
Si se adopta frente a este mandamiento una actitud ingenua, será motivo de asombro y extrañeza, por eso Freud se pregunta en El malestar de la cultura: ¿Por qué tendríamos que amar al prójimo?, ¿de qué podría servirnos? Y ante todo, ¿cómo llegar a cumplir este precepto? El amor que cada uno posee es para cada cual un bien muy preciado, que no se derrocha permanentemente o con cualquiera. Si se ama a alguien es necesario que ést…

33. Amor, ética e Ideal.

Los seres humanos se afligen mucho por el amor: si son amados, cómo llegar a serlo, cómo amar a otro, etc. El “cómo amar” está determinado por esta pregunta: “¿Qué es necesario para que yo sea amado?”. Esto introduce dos aspectos del psiquismo que son fundamentales: la identificación y los ideales. El enamorado asigna unos ideales al sujeto que ama, y amará en el otro lo que él es, lo que fue, o lo que quisiera ser. El amor tiene como referencia la imagen de sí mismo; por esta razón recibe la denominación de «narcisista».
Amar es fundamentalmente querer ser amado y esto lleva a que el enamorado quede sometido a los Ideales que le propone el amado. El amante intentará ser amado a partir de los Ideales que el otro le ofrece. Amor e identificación -proceso psíquico que lleva a alguien a ser o parecerse a otro- confluyen; su efecto es la identificación del amante con los ideales del amado.
Lo anterior explica por qué hay cambios radicales en la forma de pensar y actuar de los enamorados. Es…

32. Eros y Tánatos.

El impulso de amor fue personificado desde Grecia por Eros, dios del amor y fuerza creadora del cosmos. Éste fue pensado como un dios carente, en tanto que busca un otro que sería su complemento. Eros orientaría el alma del hombre con un anhelo de recuperar lo que alguna vez fue su otra mitad. Así, el amor sería el deseo y la persecución de ese todo que le faltaría al sujeto. En la mitología, Eros es hijo de Penía, la pobreza, y de Poros, la riqueza. Fue concebido durante un festín en el que se celebraba el nacimiento de Afrodita. Este origen daría cuenta de su doble condición de mendigo menesteroso que busca lo bello y lo bueno, o sea, lo que no tiene.
El amor también fue pensado desde la antigüedad en su relación con el deseo: se desea y ama lo que no se posee. Sócrates decía que cualquiera que sintiera deseo, es porque quiere lo que no tiene, lo que no está presente o lo que no es. El deseo es fundamentalmente una falta y ésta es constituyente del amor.
El psicoanálisis también desig…