7. El soborno y el chantaje, comportamientos de hoy.

El soborno es ese comportamiento en el que se pretende corromper a alguien ofreciéndole dádivas para obtener de él un beneficio. El chantaje es la amenaza que se hace a alguien con el objetivo de obtener de él un provecho. Los padres de familia suelen caer en este tipo de prácticas con sus hijos.

A todo padre que soborna le corresponde un hijo chantajista. Los padres caen en el error de ofrecerles regalos a sus hijos para obligarlos a cumplir con sus deberes o para hacerlos obedecer, ya que no saben ejercer su autoridad de manera firme y consistente. Ante esto los hijos responden manipulando a los padres con chantajes; estos les ponen condiciones a los padres para cumplir con los deberes y las normas. Si un padre promete un regalo a su hijo a cambio de algo -soborno-, la próxima vez que le pida un favor o le dé una orden, su hijo lo podrá amenazar diciéndole que lo hará solo si le da a cambio algún obsequio -chantaje-, tal y como su padre se lo ha enseñado.

Este tipo de conducta tiene consecuencias. Con el soborno se condiciona el cumplimiento del deber y el respeto por las normas al hecho de recibir un estímulo o beneficio, así que no se cumple con el deber por el deber mismo, y que no se respeten las normas como condición de una convivencia amable en la familia. Lo anterior no significa que no se pueda estimular o premiar el buen comportamiento de los hijos. Tampoco significa que no se le pueda dar un apoyo moral o un estímulo afectivo cada vez que él obtiene un éxito académico o deportivo. El problema está en hacer de esto una costumbre y en dejar que los hijos condicionen su comportamiento al tipo de estímulo que puedan recibir.

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