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4. La normalidad es un problema de orden público.

La normalidad de un ser humano se establece en función de su actitud para acogerse y respetar las normas establecidas dentro de la familia y dentro de una comunidad. El sujeto que transgrede la norma social es juzgado por los demás como loco o delincuente. Por eso se dice que la normalidad es un asunto de orden público; la normalidad de los individuos depende del orden establecido para una comunidad.

Es responsabilidad de los padres el hacer transmisión de la norma a sus hijos. Si ella no es respetada y transmitida por aquellos desde el principio, desde el momento en que los hijos vienen al mundo, inclusive, si esta no está ya establecida en la pareja desde antes del nacimiento de un hijo, éste tendrá enormes dificultades con el hecho de asumir las leyes y las normas; sobretodo, no las respetarán si no se les transmite un respeto por ellas, o sea, si los padres no las respetan y las hacen respetar; las transgredirán si no se les forma en ser responsables de las consecuencias de sus propios actos, es decir, si no se les sanciona.

De los padres depende hacer que sus hijos sean hombres civilizados, hombres de bien. Hay padres que piensan que deben premiar o estimular el cumplimiento de la norma, pero esto en muchos casos indica una falla en el ejercicio de la autoridad por parte del padre. Hacer cumplir la norma con estímulos puede llegar a convertirse fácilmente en un soborno y/o en un chantaje emocional.

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