3. La norma funda la cultura.

Los humanos no cuentan con un mecanismo de autocontrol de sus impulsos agresivos y sexuales; necesitan de normas que los regulen. Las reglas permiten la creación de lazos pacíficos entre los hombres. La norma es un precepto dictado por una autoridad para reglamentar los vínculos entre los sujetos.

Las normas hacen referencia a acuerdos, pactos, leyes, que enseñan a todos a actuar en la vida, a controlar sus actos, a conocer los límites de su conducta; es decir, nos habilitan para vivir en sociedad. Cada cultura fija sus propias normas. Las normas, entonces, instauran límites. La cultura ha sido fundada sobre la base de una prohibición: la prohibición del incesto, del asesinato y el canibalismo, prohibiciones que inauguran el ascenso de la civilización.

Para que la norma tenga efectos en la regulación del comportamiento, es indispensable que esta sea explícita, que se aplique con firmeza, y que cada vez que se transgreda una ley, se aplique una sanción. Lo anterior es fundamental para la transmisión de un sentido de responsabilidad sobre las consecuencias de los propios actos; también hace falta que la persona que representa la Ley la respete y la haga respetar.

La familia es el lugar privilegiado donde un sujeto interioriza el respeto por las normas; esto no es algo que se produzca de modo natural. Es una operación que depende de la forma como intervienen los padres en su hijos. Para que el sujeto aprehenda la norma es importante que los padres no se desautoricen; cuando sucede esto, las consecuencias suelen ser catastróficas.

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