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184. Goce, placer, plusvalía y plus-de-goce.

El problema con el concepto de «goce» en el psicoanálisis lacaniano, es que a veces se tiene la idea de que se lo puede aplicar a todo lo que le pasa a un sujeto, y se termina por no saber muy bien qué es entonces el goce, de qué se habla cuando se habla de goce, cuándo goza y de qué goza un sujeto, y si tiene o no varias acepciones dentro del discurso psicoanalítico.

Lo primero que hay que decir es que el término «goce» difícilmente fue utilizado por Freud; es más bien un concepto específico de Jacques Lacan. En términos muy generales podemos indicar que el goce tiene que ver con las relaciones que establece un sujeto deseante con un objeto deseado, y el monto de satisfacción que él puede experimentar del usufructo de dicho objeto. El término «goce» conjuga, entonces, por un lado, a la satisfacción sexual cumplida -satisfacción que todo sujeto experimenta en el cuerpo-, y por el otro, el goce de un bien, lo que se llama "usufructo" en términos jurídicos. De hecho Lacan en 1968, establece una relación de homología entre la "plusvalía", tal como la define Marx, y el nuevo nombre que él le da a partir de ese momento al «objeto a» minúscula: el «plus-de-gozar» -que no es otra cosa que la forma como un sujeto se satisface con un objeto pulsional-.

El concepto «objeto a» (minúscula) -que le sirve a Lacan para nombrar varias cosas a la vez en su teoría- aparece en el sujeto en forma fragmentada, a través de cuatro objetos de la pulsión parcial y que han sido separados del cuerpo. Esos objetos son: el pecho, las heces, la voz y la mirada. Estos cuatro objetos representan al «objeto a», y son objetos con los que el sujeto obtiene un «plus de goce» -es decir, una satisfacción de la pulsión parcial: oral, anal, invocante y escópica respectivamente-.

En El capital Marx argumenta que el capitalista aporta los medios de producción y el trabajador su fuerza de trabajo, pero en este intercambio se produce la plusvalía, ese acrecentamiento del valor de la cosa producida por el obrero y que va a parar a manos del capitalista. Lacan reemplazará entonces, la energética de Freud, por la economía política, estableciendo así una estrecha relación entre la plusvalía de Marx y el plus-de-goce, derivándose éste concepto de aquél.

El goce se diferencia así del uso común del término, que confunde el goce con las diversas formas del placer. Pero el goce es algo que se opone al placer, y el placer, a su vez, sirve para ponerle un límite al goce. Se prodría en principio decir que el goce comienza allí donde termina el placer, y viceverza, que el goce termina allí donde el sujeto experimenta placer. El goce entonces está, no del lado del placer, sino del lado del displacer, del malestar, del dolor, de tal manera que hablamos de goce en el psicoanálisis cuando el sujeto empieza a experimentar una extraña satisfacción en el displacer, en el malestar, en el dolor. Aquí el acento recae, desde el punto de vista del psicoanálisis, en la compleja cuestión de la satisfacción y, en particular, de su relación con la sexualidad, y de cómo el ser humano encuentra dicha satisfacción en una serie de actividades que le producen displacer y dolor más que placer.

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