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47. Familia versus Cultura.

El psicoanálisis tiene por teoría que la constitución de la familia estuvo vinculada al hecho de que la satisfacción sexual dejó de ser algo ocasional y se volvió habitual desde que el hombre primitivo decidió retener junto a sí a la mujer con la que alcanzaba dicha satisfacción. Junto a este poder del amor genital que unió al varón con su mujer, estaba la necesidad de trabajar para sobrevivir. El amor y el trabajo contribuyeron así en el establecimiento de la convivencia de los seres humanos en familia y son los precursores de la cultura humana.

El amor que fundó a la familia sigue activo en la cultura, conformando nuevas familias. Pero este amor suele contraponerse a los intereses de la civilización. A su vez, la cultura amenaza al amor con sensibles limitaciones. Uno de los fines de la cultura es hacer que los seres humanos se agrupen en círculos sociales cada vez más vastos. La familia, en cambio, no quiere siempre desprenderse del sujeto. Existe entonces un conflicto entre la familia y la comunidad.

Las mujeres con su amor materno, pronto entran en oposición con la cultura y despliegan un influjo que retrasa el ingreso del sujeto a la sociedad. Ellas cuidan de los intereses de la familia y a pesar de que el trabajo ya no es más exclusivo de los hombres, su poder para retener a los hijos en el círculo familiar continúa.

Cuanto más unidos sean los miembros de la familia, tanto más y con mayor frecuencia optarán por aislarse de otros individuos y grupos sociales, y tanto más difícil se les hará su ingreso en lo social. Soltarse de la familia llega a ser un problema inherente al desarrollo psicológico para cada joven y una tarea en cuya solución la sociedad solía apoyarlo mediante ritos de pubertad e iniciación. Ahora estos ritos han sido desplazados por otro tipo de actos que no tienen la misma significación; esta es la razón por la que el paso de niño a adulto se ha hecho cada vez más difícil. Dicho cambio se ha ido dilatando y la adolescencia se ha prolongado cada vez más, haciendo ver a los jóvenes de hoy como seres inmaduros para enfrentar la vida.

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