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38. Masas y Amor.

La psicología de las masas enseña sobre el poder ordenador y apaciguador del amor. Ella explica cómo se unen en paz un gran número de sujetos alrededor de un líder o de un ideal. Una masa no es más que el amor uniendo a muchos seres humanos y reiterado en cada una de ellos.

Las fuerzas armadas y la Iglesia son grupos muy estables debido a la incidencia apaciguadora del amor, del amor del líder. Por ocupar el lugar del ideal, el líder ama y es amado por todos, y a su vez, por amar a un mismo líder, las personas se aman entre sí. El poder apaciguador y unificador del líder o del ideal, no significa la desaparición de las tendencias destructivas, sino su control, su puesta al servicio del ideal, que, si se debilita, suscita un incremento de las tensiones y un deterioro de los vínculos.

En toda masa se crea un ambiente homogéneo y unificador para todos. Es el ambiente que se siente en un estadio de fútbol entre un equipo y su hinchada o en un concierto cuando los «fans» cantan junto con el cantante y todos se sienten unidos como hermanos, como formando un solo cuerpo, lo que se parece bastante a lo que sucede en cualquier rito religiosos.

Viendo el comportamiento de los seres humanos, es imposible admitir que el amor del líder solucione los conflictos entre ellos y haga la paz. A pesar de la cohesión amorosa de la humanidad por el poder unificante del amor, resta siempre un malestar. El amor de un líder no soluciona el malestar en la civilización -odios, guerras, terrorismo, etc.-, y en ocasiones el líder es quien empuja a hacer el mal. El malestar que persiste en la cultura testimonia del fracaso del amor para resolver el empuje del hombre a satisfacerse con el mal y autodestruirse.

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