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49. El maltrato infantil.

Las estadísticas de maltrato infantil -de cada 1000 niños, 148 sufren castigos físicos, violencia verbal o abuso sexual- si bien son alarmantes y hablan de todo lo que se le hace a los niños -se los abandona, explota, prostituye, secuestra, asesina, etc.-, a través de toda la historia y no sólo en este país, los niños no han dejado de ser objeto de abuso. En esto ayuda su posición de indefención frente al adulto; son víctimas fáciles de ese impulso que tiene el ser humano por ultrajar, explotar y abusar sexualmente de otros.

¿De dónde esa pasión del hombre por maltratar a sus semejantes? Esto no es algo instintivo en él, ni algo de su animalidad, sino que los sujetos nacen sin mecanismos de regulación de su sexualidad y agresividad. La investigación psicoanalítica ha establecido que el ser humano es un ser pulsional, y que por más bondadoso que sea, alberga en él deseos de abusar del prójimo. La pulsión es el nombre que le da el psicoanálisis al impulso sexual en el ser humano, en tanto que él no está regulado por el instinto, como sucede en los animales.

El psicoanálisis ha descubierto que en los actos de abuso, el hombre encuentra una satisfacción inconsciente que en muchas ocasiones tiene un carácter sexual. Entre la sexualidad y la crueldad se establece un vínculo que lo puede llevar a elegir una forma de satisfacción pulsional que va en contra de todo ideal de convivencia y moralidad, y que se expresará en el abuso de otros.

Los tratamientos pedagógicos -campañas preventivas y educativas- tienen muy poco efecto frente a esos impulsos. El abuso continúa y las normas que los seres humanos han creado no bastan para controlar ese empuje a lo peor de la pulsión. ¿Qué se puede hacer con esta dimensión del sujeto? El psicoanálisis plantea un tratamiento que busca controlar la pulsión. Pero su oferta es limitada: está dirigida a aquellos sujetos que estén dispuestos a asumir una responsabilidad y a analizar sus impulsos sexuales y agresivos. Desafortunadamente, las sujetos dispuestos a ello no son muchos.

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