71. La “Ley Primordial”.

El psicoanálisis aísla el principio formal que rige las relaciones y las alianzas entre los seres humanos y le da el nombre de “Ley Primordial”. Esta ley es la que separa al mundo humano del mundo animal. Y lo que descubre el psicoanálisis es que dicha ley existe en la misma medida en que existe el lenguaje humano.

Lo anterior quiere decir que sin la herramienta del lenguaje no se podría introducir un principio formal, una línea divisoria, que trace un abismo y separe de manera radical al ser humano, al ser hablante, del mundo de los seres vivientes que no tienen posibilidad de acceder a la palabra y, por lo tanto, no pueden tampoco representarse a sí mismos y a todo lo que les rodea.

Por esto el lenguaje es la condición esencial en la estructuración de la familia humana. ¿Qué es lo que caracteriza la familia humana? La diferencia entre la familia humana y la familia animal, es que en la familia humana se puede nombrar la relación de parentesco, y en función de esa nominación los sujetos se reconocen en un lugar como hijos de, hermanos de, esposa de o marido de... entonces, primero se tiene la posibilidad de nombrar un lugar para el sujeto y segundo, se puede también diferenciar las generaciones en el hilo de un linaje. Es decir que en la familia humana sus miembros se pueden contar como hijos, nietos, biznietos o tataranietos, y puede construir un árbol genealógico hasta donde haya una inscripción simbólica.

¿Por qué la Biblia maldice la confusión de generaciones? Porque cuando se produce dicha confusión entre los seres hablantes, cuando ciertos principios que rigen la diferenciación de la generación no se cumplen, cuando una persona padece la confusión de generaciones, está absolutamente asignada a un lugar en el que encontrará enormes dificultades para asumirse como hombre o como mujer y como un ser humano “normal”. No es lo mismo para un ser humano tener una inscripción como sujeto, y un lugar en una familia y en una generación, que no tenerlo; esto suele acarrear enormes problemas a los que padecen dicha confusión.

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