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62. La perversión.

Cuando alguien habla de “perversión”, se refiere a actos reprochables para una sociedad. En cambio para el psicoanálisis y la psiquiatría, es una palabra que designa una condición patológica. De todos modos, ella tiene una indudable connotación ética, de tal manera que la palabra “perversión” hace alusión a una anomalía del sentido moral del ser humano. Perversión se refiere entonces a dos cosas: por un lado, al diagnóstico científico que se hace de un paciente, y por otro, a una condena moral. Esto establece un enlace entre el análisis del comportamiento perverso y la ética.

Y es en el ámbito de la sexualidad humana donde más se pone en juego el sentido moral de la palabra perversión, así, el “perverso sexual” es aquel que tiene conductas repudiables por la sociedad en el ámbito de su sexualidad. Es importante subrayar que la perversión en el psicoanálisis no tiene una connotación moral: ella se refiere fundamentalmente a la desviación del objeto y de la meta sexuales que se le suponen al ser humano.

El objeto sexual hace referencia a que un sujeto elija como compañero sexual a alguien del sexo opuesto. Pero se sabe que hay sujetos que eligen como pareja a alguien de su mismo sexo, o a niños, objetos, animales, etc.; hay pues homosexuales, pederastas, fetichistas, zoofílicos, etc.

La meta sexual se refiere a la unión de los genitales -coito- como supuesto objetivo de la sexualidad humana. Pero resulta que hay sujetos que gozan sexualmente mirando, exhibiéndose, maltratando, o siendo maltratados, etc.; hay pues voyeuristas, exhibicionistas, sádicos y masoquistas. Todas estas “extravagancias” enseñan que la sexualidad en los seres humanos no está regulada por ningún instinto, si así fuera, no habrian pederastas o masoquistas; también enseñan que la sexualidad humana posee por sí misma una estructura perversa. Nada mejor para comprobar lo dicho que observar el comportamiento sexual infantil: los niños obtienen un placer de carácter sexual cuando chupetean, se tocan sus genitales, se exhiben desnudos, etc.

Lo anterior significa que todos los seres humanos, en su comportamiento sexual, de una u otra forma somos perversos.

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