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74. La autoridad en la adolescencia.

Los adolescentes se tienen que enfrentar permanentemente al enjuiciamiento que hacen de ellos sus padres y adultos. Sus comportamientos y actitudes están siempre bajo la mirada de quienes los rodean. También los padres son evaluados por otros; la adolescencia de los hijos suele coincidir con momentos críticos de la pareja, uno de los cuales es el ejercicio de la autoridad, la cual sufre un debilitamiento; primero, porque el joven ya no es más un niño sumiso, y segundo, porque los padres se enfrentan con sujetos que están confrontando los valores que se les transmitieron con la realidad.

En el ejercicio de la autoridad se pone en juego algo muy importante: si desde niños a los hijos no se les ha transmitido un respeto por la autoridad, en la adolescencia difícilmente ellos respetarán a sus padres, maestros y demás figuras de autoridad, y sus relaciones con la ley y las normas serán más complicadas. Pero hay que tener en cuenta aquí un hecho que es crucial, y es que un padre de familia puede transmitir un respeto por la autoridad sólo cuando él mismo también da muestras de respetar y hacer respetar a la autoridad y a la ley.

Muy fácilmente un padre puede dejar de ser respetado por sus hijos en su autoridad, y en la adolescencia este es un asunto crítico, debido a que el joven es un sujeto que ya hace rato ha abierto los ojos al mundo y se ha dado cuenta de cómo se comportan sus padres y los adultos. Los niños tienden más bien a creer ciegamente en sus papás, en lo que ellos saben, dicen o hacen. Pero a medida que los hijos crecen, estos van comprendiendo que sus padres no lo saben todo ni lo pueden todo. Y si a esto se suma el hecho de que el padre es un trasgresor de la ley o alguien que no respeta a la autoridad, incluyendo la suya propia -como por ejemplo, el padre que ordena a sus hijos que lleguen temprano a la casa cuando él mismo es quien llegar tarde-, entonces fácilmente el hijo adolescente le pierde el respeto -como se le pierde al padre alcohólico, drogadicto, mantenido o patán-; es así como empiezan los problemas de autoridad con los hijos en el hogar.

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