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57. Intolerancia y miseria psicológica.

Cuando un ser humano objeta el estado de imperfección de la sociedad y lo poco que satisface sus deseos de llevar una vida feliz, no por ello se está mostrando enemigo de la cultura, sino que está ejerciendo su derecho a reclamar. La humanidad ha de llegar a familiarizarse con la idea de que hay dificultades inherentes a la esencia de la cultura que ninguna reforma podrá salvar.

Una de esas dificultades es la que se presenta cuando se unen en el amor una multitud de seres humanos, con tal de que otros queden por fuera de dicho conjunto, para manifestarles sus impulsos agresivos. A este fenómeno de la psicología de las masas, el psicoanálisis lo llama “narcisismo de las pequeñas diferencias”. En él se discierne una satisfacción relativamente cómoda de la humana inclinación agresiva, por cuyo intermedio se facilita la cohesión de los miembros de una comunidad. No hay nada que una más a los palestinos que su agresión hacia los israelitas, y viceversa. Y así como sucede entre estos pueblos, también sucede con otra gran cantidad de masas humanas, donde naciones, religiones, etnias, políticos y fanáticos se unen en el amor a sí mismos con tal de ir en contra de otro grupo, y donde lo que está en juego es ese mecanismo que hace posible la intolerancia en el mundo.

Junto a este fenómeno, y en estrecha relación con él, también se encuentra lo que Freud denominó la “miseria psicológica de la masa”. Esta se presenta cuando el vínculo social se establece por identificación recíproca entre los integrantes de un grupo, al par que la individualidad conductora o líder no alcanza la categoría que le correspondería en la formación de dicha masa. Un buen ejemplo de esto son los fanáticos de todo tipo -de fútbol, de ídolos, etc.- y es lo que sucedió con la secta religiosa “Puerta del cielo”, quienes se suicidaron junto con su líder Marshall Applewhite. Todos ellos se identificaban con la idea de que una nave extraterrestre los iba a recoger para llevarlos a una mejor vida. Si bien este caso es extremo, son muchos los casos donde los fanáticos, junto con su líder, llegan a tal estado de empobrecimiento psicológico.

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