211. «No hay relación sexual» y «La mujer no existe»

Freud descubrió el sentido sexual de los síntomas, síntomas que al descifrarlos, revelaron, por un lado, que algo en el ser humano se opone al pleno decir sobre la sexualidad, es decir, que Freud se encontró con un inconsciente que aludía a un sentido reprimido. Por otro lado, él encontró a las pulsiones parciales: oral, anal, fálica, que por ser parciales, aparecen opuestas a lo pleno, es decir, al desarrollo acabado de la sexualidad. A la represión y a la pulsión parcial Lacan las logra articular en una sola vía: “Lo que hace objeción al pleno decir, es lo mismo que se opone al encuentro armónico entre los sexos. Es lo mismo y proviene de la captura del ser humano en el lenguaje, proviene del carácter del inconsciente estructurado como lenguaje.” (Posada, 1998)

El descubrimiento de Freud no fue el descubrimiento del inconsciente; su originalidad estuvo en hacer del inconsciente un inconsciente sexuado. Freud descubre que los síntomas tienen un sentido sexual y que son una forma sustitutiva de satisfacción sexual. Pero el síntoma, todo síntoma, alude al sexo como ausente, como imposible de verbalizar y de cifrar. La fórmula lacaniana «No hay relación sexual», da cuenta de este descubrimiento freudiano. “La verbalización del sexo, como un lugar vacío da cuenta de que en el inconsciente hay algo que no se inscribe. ¿Qué es lo que se inscribe y lo que no se inscribe en el inconsciente?” (Posada, 1998)

Lo que se inscribe en el inconsciente es un solo significante para nombrar la diferencia sexual: el falo. Esto significa que en el lugar del Otro existe un agujero en el saber, que en el Otro, tesoro de los significantes, falta el significante con el que se podría inscribir el Otro sexo. En el inconsciente sólo existe un significante para nombrar la diferencia sexual; falta entonces uno, uno que no se inscribe en el inconsciente. No existe en el inconsciente el significante que represente al Otro sexo. Esta es la vía para que Lacan introduzca su tesis «la mujer no existe», en la medida en que la mujer representa al Otro sexo. “¿Cómo puede haber una dicción de la relación entre el hombre y la mujer en el inconsciente, si en él falta el significante para cifrar la mujer, si en el inconsciente sólo se inscribe el significante del sexo masculino?” (Posada, 1998)

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