Ir al contenido principal

231. Lectura intratextual e investigación.

En el psicoanálisis, la lectura intratextual es la que más peso tiene como procedimiento de investigación; ella le exige al lector tomar como objeto de lectura el texto mismo en literalidad, de tal manera que se realice una lectura sólo a partir del conocimiento que debe tener de los códigos lingüísticos allí utilizados (Pérez, 1997, p. 10). La lectura intratextual, en el comentario de texto, tiene dos propósitos: Primero, que en dicho acto, “se ejerza el pensar” (Pérez, p. 11) y segundo, “evitar (...) la proliferación de sentidos propia del lenguaje” (Pérez). Lo que se propone este tipo de lectura, es reducir al máximo el malentendido propio de la comunicación humana y que se halla presente tanto en la lectura como en los vínculos humanos. “La ciencia proporciona una enseñanza en este sentido, al establecer significados unívocos en su lenguaje, lo cual hace que los acuerdos básicos allí sean más firmes. (...) Es la univocidad del lenguaje científico la razón de la llamada objetividad de la ciencia, punto tan difícil de entender para el positivismo” (Pérez).

De lo que se trata, entonces, es de emplear un método de investigación acorde con las exigencias de la investigación científica, de tal manera que, con dicho tipo de lectura, se produzca “...una interpretación básica acerca de la cual se pueda disponer de un grado de certidumbre altamente razonable. Esa certidumbre se funda en el hecho de que la interpretación en cuestión está construida esencialmente a partir de lo que debía considerarse como la fuente básica de toda lectura, es decir el texto mismo, y no desde tesis o decires importados al mismo por el lector...” (Pérez, 1997, p. 13). Después de esta primera lectura intratextual, se podrá pasar a contrastar y discutir las interpretaciones, extraídas de ella, con otros textos -lectura intertextual- y, más allá, ubicarlas en un contexto o campo de referencias -lectura extratextual-, de tal manera que se concibe la lectura como una investigación que considera necesario “establecer lo que en efecto dice un escrito, en la forma más rigurosa posible.” (Pérez, p. 21).

Así pues, si a un texto se le aplica esta disciplina del comentario para su exégesis, es con el propósito de hacerle responder a las preguntas que plantea su lectura, en la medida en que él es vehículo de una palabra que puede constituirse en una nueva emergencia de la verdad.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

340. El goce es lo opuesto al placer.

En el psicoanálisis, goce y placer son fundamentalmente opuestos. El placer tiene que ver con lo que hace desaparecer la tensión, de tal manera que el placer es lo que le pone un límite al goce. El goce, en cambio, "es siempre del orden de la tensión, del forzamiento, del gasto, incluso de la hazaña. Incontestablemente hay goce en el nivel donde comienza a aparecer el dolor, y sabemos que es sólo a ese nivel del dolor que puede experimentarse toda una dimensión del organismo que de otro modo aparece velada" (Lacan citado por Rodríguez, 2006).

Lo que Freud llamó “principio del placer”, no es otra cosa que reducción de una tensión; se experimenta tensión antes de presentar un examen, y se siente un descanso -placer-, cuando se sale de ese compromiso. El paradigma del placer es el orgasmo: es la máxima experiencia de placer en el momento en que hay alivio de la tensión sexual -la cual está del lado del goce-. El goce, el cual se experimenta en el cuerpo -se necesita de un cuerpo…

10. Los hijos de padres alcahuetas.

El padre alcahuete es aquel que encubre a su hijo en algo que se quiere ocultar. Si esta es la posición subjetiva de un padre, esto tiene consecuencias en el hijo. Algunas son: Éste no asume ninguna responsabilidad sobre las consecuencias de sus actos; justifica sus faltas y le echa la culpa a otros; esta dispuesto a reclamar todos sus Derechos sin pensar en sus Deberes: Cree tener derecho a todo, por sobre todo y todos. Son hijos egoístas; este individualismo los conduce a un hedonismo desmedido. Suelen ser sujetos caprichosos; se aburren y se deprimen fácilmente, sobre todo cada vez que encuentran obstáculos en su vida; no disfrutan de actividades comunes y corrientes; no encuentran satisfacción en las pequeñas cosas de la vida; son volubles, intransigentes, intolerantes, malgeniados, agresivos y anárquicos. No saben que quieren en la vida; viven el presente sin pensar en el futuro. Son dependientes del padre que los alcahuetea, a la vez que la relación con éste es demandante, tensa…

461. ¿Existe el TDAH? «A hijo hiperactivo, padre sin autoridad»

Leon Eisenberg, el inventor del término “hiperactividad”, dijo poco antes de morir, a sus 87 años, que el TDAH es una enfermedad ficticia, que él la inventó para responder a un síntoma que se viralizaba a mediados del siglo XX. Se trata de niños que encuentran dificultades para aprender, porque son inquietos, no prestan atención, no obedecen, son distraídos, “elevados” e “himperativos”, como dicen algunas de sus madres al describir el trastorno, es decir, niños que hacen demandas que habría que atender con inmediatez, antes de que hagan un berrinche. Es un síntoma que se presenta fundamentalmente en el contexto educativo, que responde a las demandas educativas: atención, obediencia, quietud, disciplina, etc. Pero, ¿qué niño no es inquieto?, nos podríamos preguntar.

A mediados del siglo XX la causa de dichos comportamientos se asoció a un daño cerebral. Tomaban fuerza las neurociencias y los psicólogos se fueron a buscar la causa de los comportamientos en el cerebro. Con la hipótesis ne…