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88. Complejo de Edipo.

Primero hay que aclarar que el Complejo de Edipo no es un “complejo” en el sentido de un “acomplejamiento”, como cuando se dice “complejo de inferioridad”, ni un trastorno. Si se le llama “complejo” es debido a la complejidad, a la confusión de sentimientos por los que pasa todo ser humano con su padre y con madre, sentimientos que son ambivalentes, es decir, de amor y de odio hacia ambos padres; esta es la razón para llamar “complejo” al “Complejo de Edipo”. Más exactamente, el término «complejo», según Freud (1916) significa conjunto de ideas cargadas de afecto.

Y se le llama “de Edipo” porque éste es el nombre del personaje principal de una tragedia griega, escrita por Sófocles, titulada “Edipo Rey”. En ella se cuenta la historia de un niño que al nacer fue objeto de una profecía que decía que él mataría a su padre y se casaría con su madre. Los padres de Edipo, para evitar que se cumpliera dicho vaticinio, lo envían al exterior, donde se cría y se hace un gran guerrero que regresa a su lugar de origen a conquistarlo. En el camino se encuentra con su padre, que ha salido a defender su ciudad, y lo mata en batalla sin saber que se trata de su padre. Edipo ocupa la ciudad y se enamora de la reina -su madre-, con la que se casa. Pues bien, el psicoanálisis llamó a este complejo “Complejo de Edipo”, debido a que concluyó, por el tratamiento de pacientes, que la mayoría de los seres humanos, si bien no repiten tal cual la historia de Edipo -matar a su padre y casarse con su madre-, sí pasan afectivamente por su misma situación: en el caso de un hijo varón, desea la muerte del padre para quedarse con la madre, y viceversa en el caso de una niña.

Si bien el adulto ya no es consciente de haber tenido estos complejos afectos, muchos niños sí los expresan de manera consciente: aman y dicen que cuando grandes se quieren casar con su mamá o con su papá, según se trate de un niño o una niña, y el padre de su mismo sexo es un rival al que se odia y al que no se quiere cerca, o sea que muera.

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