87. Homosexualidad.

En su constitución psíquica, cada persona tendría que asumir su identidad sexual de acuerdo con la naturaleza anatómica de su sexo. Si se tiene un órgano genital masculino, habría que ser hombre, y si se tiene uno femenino, habría que ser mujer. El problema radica en que la “identidad” sexual humana no es algo que derive de por sí, de la observación de la propia anatomía, sino que se llega a ser aquello que se tiene: Tener uno u otro órgano sexual no es garantía de que se vaya a ser hombre o mujer. La “identidad” sexual es una conquista del sujeto, y en ese proceso, es igual de difícil llegar a ser heterosexual que homosexual.

El sujeto homosexual es alguien que se ha identificado con la posición de su madre -posición femenina- y elige como compañero sexual a alguien igual a él mismo, elige a un hombre para amarlo de la misma forma como lo amó su madre. Y es que el homosexual tiene un estrecho vínculo afectivo con su madre; él tiene desde su infancia un apego bien acentuado hacia aquella -la homosexualidad en la mujer obedece a otros motivos-. El amor que le brinda esta madre a su hijo tiene un acento singular: este niño varón representa para ella un objeto muy preciado, al que se mima y se le brindan unos cuidados que refuerzan el apego de este hijo por su madre, y el padre en esta relación está más bien en un segundo plano, como borrado; no cuenta para este hijo y para esta madre: no se muestran interesados en él.

Si bien hay teorías que piensan que la causa de la homosexualidad es orgánica -un gen que transmite la madre (¡un gen gay!), o un déficit en algún lugar del cerebro, un encéfalo más grande o pequeño, etc.-, estas solo sirven para reforzar una posición irresponsable del sujeto homosexual, ya que encuentra en ellas la disculpa “fácil” para explicar su condición: “soy gay porque nací así”, cuando lo que enseña la experiencia es que se trata de personas que se conducen como si sólo existiera un solo sexo, es decir que al nivel de su sexualidad y de su inconsciente, él no reconoce la existencia de los dos sexos -masculino y femenino-, sólo de uno: el suyo propio.

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