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94. Televisión, medios y educación.

La televisión es hoy en día un miembro más de la familia, sobretodo porque con ella se accede al más directo y barato de los entretenimientos. La televisión es el medio ideal para los anunciantes, porque entra en los hogares con la fascinación del audio y las imágenes. Los personajes de la televisión, actores, músicos y presentadores, terminan imponiendo nuevas modas, nuevos gustos y nuevas maneras de ser en la medida en que ellos ocupan el lugar de ideales, modelos a imitar. La imagen fascina y el mercado lo sabe, por esta razón explota el deseo de las personas de ser más bellas, jóvenes, poderosas, fuertes, etc., con ayuda de la tele. ¿Cómo controlar todos estos efectos o al menos defenderse de ellos?.

La televisión necesita de control y medida; habría que establecer horarios y elegir programas convenientes para los hijos, o mejor, ver los programas en compañía de ellos. La revolución e influencia que los medios de comunicación causa en los hijos, provienen de su eficacia como instrumento para transmitir y comunicar conocimientos; el problema con la televisión, la radio, las revistas y el computador no estriba en que no eduquen lo suficiente, sino en que educan demasiado y con fuerza irresistible.

Durante siglos, la infancia se mantuvo en un limbo del que iban saliendo gradualmente los pequeños. Las dos principales fuentes de información eran, por un lado, los libros, y por otro, los relatos de padres y maestros. Los modelos de conducta e interpretación del mundo que se ofrecían al niño no podían ser elegidos voluntariamente ni rechazados, porque carecían de alternativa. La radio, la televisión, y ahora la Internet, terminaron con ese develamiento pausado de las realidades humanas -la sexualidad, la agresividad, etc.-. Es así como la mal llamada “inocencia” de los niños consistía en ignorar esas cosas o no manejar sino fábulas acerca de ellas, mientras que los adultos se caracterizaban precisamente, por poseer y administrar asuntos “secretos”. La televisión, por ejemplo, ha roto con esos tabúes y lo cuenta todo, no quedando ya ningún misterio que develar.

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