86. La diferencia sexual.

Todo infante suele creer que todos los seres del mundo tienen un solo genital, el masculino. Es decir, que tanto para la niña como para el niño, sólo el genital masculino es tenido en cuenta a la hora de establecer la diferencia sexual. El genital femenino no significa nada para ellos; se le puede explicar la diferencia sexual a una niña diciéndole que los niños tienen pene y las niñas vagina, pero esto no le dice nada. Lo que sí le dice algo es lo que ella observa: que hay seres que tienen algo que ella no. Igual el niño: en el momento de su encuentro con la diferencia sexual, el niño no puede creer lo que ve: que existen seres que no tienen lo que él sí.

Lo que sucede es que todo niño, antes del encuentro con la diferencia sexual -el hecho de que hay dos sexos en el mundo- ya se ha hecho una imagen de sí mismo, imagen que considera completa, y por lo tanto juzga que todos las demás personas son iguales a él. Igual sucede con las niñas. Por eso se sorprenden tanto cuando se encuentran con la diferencia de sexos.

Entonces, en un primer momento, el niño tiene la creencia de que todos tienen pene. “Así como soy yo, así debe ser todo el mundo”. No existe en la psiquis del niño la posibilidad de que alguien no lo tenga. En un segundo momento el pene es algo presente en los niños pero que falta en las niñas; entonces él piensa que puede perderlo; considera que la niña no lo tiene porque lo perdió. A su vez, la niña considera que el varón, por tener un pene, es completo, y que ella ha sido privada de ese órgano, que no se le dió.

De la comparación entre la creencia del sujeto infantil de que todos los seres tienen pene, y el encuentro con la diferencia sexual anatómica que dice que no es así, surge todo un proceso psicológico de representación de la diferencia sexual que es esencial en la posición que ese niño o esa niña van a adoptar como hombres o como mujeres. Porque si algo vale para la constitución mental del ser humano, es el hecho de que nacer con un órgano sexual masculino o un órgano sexual femenino, no es garantía de que se va a llegar a ser hombre o mujer.

Comentarios

Entradas populares de este blog

340. El goce es lo opuesto al placer.

10. Los hijos de padres alcahuetas.

461. ¿Existe el TDAH? «A hijo hiperactivo, padre sin autoridad»