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144. Ciencia y sexualidad.

La ciencia, por ser positivista y causalista -busca la causa de los fenómenos en la realidad-, reduce a los seres humanos al organismo, como si un sujeto fuese sólo cerebro, hormonas o genes. Por eso cuando aborda la sexualidad humana, termina por hacer una serie de afirmaciones que son contradecidas por los hechos; afirma, por ejemplo, que la homosexualidad depende de un gen -un gen «gay»- o que la posición sexual de un sujeto depende de las hormonas masculinas o femeninas que circulan por el organismo.

Es real que el ser humano posee un organismo que determina mucho de lo que él es, pero ¿se puede afirmar que su posición sexual depende de las hormonas que circulan por su cuerpo, o del hecho de tener uno u otro órgano sexual? Es claro que tener pene o vagina, o tener hormonas masculinas o femeninas, no es garantía de que se vaya a ser hombre o mujer. La elección de una posición sexual en los seres humanos, es independiente del tipo de hormonas o de órganos sexuales que se posean. Si la posición sexual dependiera completamente de lo orgánico, no habría homosexuales. Y en el caso de personas hermafroditas, bastaría con darles hormonas de uno u otro sexo para que lleguen a ser hombres -si les inyectan andrógenos- o mujeres -si les inyectan estrógenos-. ¿Qué tipo de hormona o gen, explicaría la variedad de conductas sexuales en las que se manifiesta la sexualidad humana: voyeurismo, exhibicionismo, sadismo, masoquismo, fetichismo, pederastía, etc.?

La ciencia olvida que el ser humano no se reduce a su organismo, y que por lo tanto, para pensar la posición sexual de un sujeto, habría que introducir otro tipo de causalidad distinta a la orgánica -algo probablemente inconcebible en el discurso de la ciencia-; una causalidad que no se ubica ni a nivel orgánico, ni ambiental -si se piensa lo ambiental como la influencia de la cultura y lo social sobre un sujeto, influencia que también hay que tener en cuenta-. Una causalidad que se puede denominar «psíquica» y que se localiza entre la orgánica y la ambiental, sin que se reduzca a una o a otra.

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