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lunes, 14 de septiembre de 2009

10. Los hijos de padres alcahuetas.

El padre alcahuete es aquel que encubre a su hijo en algo que se quiere ocultar. Si esta es la posición subjetiva de un padre, esto tiene consecuencias en el hijo. Algunas son: Éste no asume ninguna responsabilidad sobre las consecuencias de sus actos; justifica sus faltas y le echa la culpa a otros; esta dispuesto a reclamar todos sus Derechos sin pensar en sus Deberes: Cree tener derecho a todo, por sobre todo y todos. Son hijos egoístas; este individualismo los conduce a un hedonismo desmedido. Suelen ser sujetos caprichosos; se aburren y se deprimen fácilmente, sobre todo cada vez que encuentran obstáculos en su vida; no disfrutan de actividades comunes y corrientes; no encuentran satisfacción en las pequeñas cosas de la vida; son volubles, intransigentes, intolerantes, malgeniados, agresivos y anárquicos. No saben que quieren en la vida; viven el presente sin pensar en el futuro. Son dependientes del padre que los alcahuetea, a la vez que la relación con éste es demandante, tensa y difícil. Son propensos a transgredir la ley -realizan actos delincuenciales- y a volverse adictos de los tóxicos. No sienten pasión por todo lo que implique esfuerzo, tiempo y dedicación; piensan que sus padres lo deben hacer todo por ellos, y así lo exigen.

El hogar y la escuela son lugares donde se puede transmitir el respeto por la ley. Representar la ley es una función desagradable, pero es la única manera de transmitir unos límites que son inherentes a la normatividad y que son necesarios para la convivencia y la civilidad. Si se quiere vivir en sociedad, el respeto y la tolerancia son indispensables, y de esto cada persona se debe hacer responsable!

jueves, 10 de septiembre de 2009

9. Los padres alcahuetas.

El padre alcahuete es el que encubre a su hijo en algo que se quiere ocultar. Este padre suele ser permisivo y prodiga un amor incondicional, basado en una pedagogía de la complacencia. Esta lo pone en el papel de un “tipo” anticuado cuando exige la renuncia necesaria que toda disciplina conlleva. Pero por la vía de la complacencia se llega a la anarquía.

Algunas de las actitudes que se presentan en un padre que es alcahuete son: Está dispuesto a sacar siempre la cara por su hijo, sobretodo cuando éste se mete en problemas; justifica permanentemente los excesos de su crío; no aplica sanciones porque tienen la idea de que le va a causar algún trauma. Por temor a una supuesta traumatización, la función del padre de respetar y hacer respetar la ley ha pasado a un segundo plano. Así pues, hoy en día, del extremo de un padre feroz que ejercía una autoridad caprichosa, se pasó a un padre impotente que no puede gobernar a sus hijos.

El padre alcahueta suele ceder en los caprichos de su hijo; piensa en darle todo lo que él no tuvo cuando fue niño; confunde el don de amor -darle al niño todo lo que pide- con el amor -dar amor no es lo mismo que dar cosas materiales-, así que llenan de regalos al hijo. El padre alcahueta tampoco le reconoce las faltas a su hijo: lo cree perfecto y lo trata como un rey; y asume responsabilidades que le corresponde asumir a aquel. Refuerza en su hijo un sentido de autosuficiencia exagerado y le transmite la idea de que tienen derecho a todo.

Este tipo de padre, también es un padre que le inculca a su hijo valores utilitaristas; surge así un individualismo que lleva al sujeto a exigir sus derechos, excediendo la convivencia en igualdad. Al padre alcahuete le queda difícil aceptar que pueda tener algo que ver con lo que le sucede a su hijo, ya que siempre ha creído saber cómo educarlo. Cuando acepta que su hijo tiene un problema, busca la solución por fuera de él, con un profesional que no lo involucre en la solución del problema.

579. La religión ganará porque tiene los recursos para curar a la humanidad del psicoanálisis

 Para Lacan (2006), el ser humano es un «animal enfermo» porque está devastado por el Verbo. No es su biología la que lo condena a la infeli...