En el psicoanálisis es posible distinguir tres niveles: Primero, el psicoanálisis es un método de investigación que consiste esencialmente en hacer manifiesta la significación inconsciente de las palabras, los actos y las producciones imaginarias (sueños, fantasías, delirios) de un sujeto. Segundo, el psicoanálisis es un método psicoterapéutico basado en esa investigación de lo inconsciente, caracterizado por la interpretación de las formaciones del inconsciente —el sueño, los actos fallidos, las agudezas u ocurrencias, el olvido y el síntoma psíquico— bajo transferencia y en la búsqueda del deseo inconsciente del sujeto. Y tercero, el psicoanálisis es un conjunto de teorías psicológicas sobre numerosos aspectos de la vida de los sujetos y un conjunto de teorías psicopatológicas, en las que se han sistematizado los datos aportados por la clínica psicoanalítica, es decir, su método de investigación y de tratamiento del sufrimiento humano.
A nivel epistemológico, el psicoanálisis aporta una reflexión acerca de las condiciones de producción de su saber. Pero no solamente a este nivel: el psicoanálisis aporta una reflexión sobre su estatuto como ciencia y la constitución de su objeto de estudio. Su discurso enseña que el sujeto de la ciencia es el mismo sujeto del psicoanálisis, en la medida en que ese sujeto forma parte de la coyuntura que conforma la ciencia en su conjunto. A su vez, el psicoanálisis aporta a la epistemología un lugar dentro de las ciencias conjeturales, denominación dada por Lacan al objeto que subsume el cuerpo de las ciencias conjeturales, opuestas a las ciencias llamadas humanas, según las propias palabras de Lacan en «La ciencia y la verdad», texto de sus Escritos.
El psicoanálisis brinda también una actitud crítica muy aguda, dirigida sobre todo a los discursos que imperan en la modernidad —el discurso de la ciencia y el discurso capitalista— y los efectos devastadores que estos tienen sobre los vínculos sociales y los nuevos modos de organización social. Esto se puede observar en la falta de límites para el saber de la ciencia, el tratamiento que esta hace del sufrimiento humano borrando la subjetividad, la globalización y la influencia del mercado en la forma de concebir al otro —el sujeto vale por lo que tiene y no por lo que es—, el imperio de ideales que llevan a una individualización teñida de competencia y agresividad entre los sujetos —competitividad, emprendimiento, calidad total, excelencia académica, combatividad, éxito, etc.—, no saber qué hacer con los desechos que deja la ciencia y que agudizan el problema ecológico —la polución, las toneladas de basura, los desechos químicos y nucleares, etc.—, la ausencia de un anudamiento del sujeto dentro de una trama familiar, los fenómenos de violencia generalizada en todo el mundo, la especialización en el saber de los sujetos, la búsqueda de satisfacción a corto plazo, el consumismo desenfrenado de objetos por parte del sujeto contemporáneo, el ascenso del sentimiento de falta de sentido para la vida de los sujetos, la fragmentación del lazo social en guetos, la generalización de prácticas autísticas y perversas en la sexualidad de los sujetos con una deflación del amor, el surgimiento de todo tipo de comunidades unidas por un tipo específico de sufrimiento —grupos de obesos, homosexuales, tuberculosos, trasplantados, etc.—, la ausencia de la línea que separa lo privado de lo público, los fenómenos de toxicomanía, segregacionismo y mercadeo del cuerpo en sus diferentes niveles —tráfico de órganos, trata de blancas, esclavitud, prostitución infantil, etc.— y el surgimiento de comités de ética, solo para mencionar algunos de los problemas contemporáneos a nivel del vínculo social. Así pues, el psicoanálisis brinda una serie de conceptos teóricos que le permiten al sujeto abordar y comprender desde una posición crítica los estragos del discurso de la ciencia y del discurso capitalista, que, como bien lo dijo Lacan, no le deja ningún lugar al hombre.
UN BLOG SOBRE PSICOANÁLISIS LACANIANO. Los textos cortos aquí publicados, aparecieron en el semanario La Hoja de Medellín, entre los años 1995 y 1999, en una columna titulada «Sentido Común». A partir del 18 de julio de 2007, he empezado a publicar otros textos cortos, reflexiones, ideas, desarrollos teóricos del psicoanálisis lacaniano. Espero les sea de utilidad para pensar al sujeto y como introducción al psicoanálisis. Bienvenidos!!
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martes, 11 de junio de 2024
viernes, 6 de noviembre de 2015
437. ¿Cómo se forma un psicoanalista?
"Un diploma no autoriza a un analista. Mucho menos un diploma en psicología" (Pérez, 2015).
El problema es que muchos egresados de los programas de psicología se
autorizan como analistas, o hacen uso del dispositivo analítico como una
herramienta más de intervención, o van a terapia durante un mes y ya se
creen autorizados a psicoanalizar a otros, o hacen uso de un diván sin
conocer el sentido de este mueble: ¡tener un diván en el consultorio no
los hace psicoanalistas! Un diploma de pregrado o posgrado tampoco hace
al psicoanalista, como si sucede con otras profesiones, como la
psicología, el derecho, la medicina, etc. También existen profesiones
que no requieren de títulos, pero si bien el psicoanálisis no requiere
de uno, si demanda un gran compromiso y esfuerzo, sobre todo a nivel
ético. Si bien "el psicoanálisis no es una psicología" (Pérez, 2015),
tampoco es una filosofía o una ontología, aunque, paradójicamente, el
psicoanálisis también aborda temas relacionados con estos discursos. Lo
anterior no significa tampoco que el psicoanálisis no haga parte del
campo "psi"; es más, el psicoanálisis es fundador de ese campo del
conocimiento interesado en estudiar el psiquismo y el comportamiento del
ser humano.
¿Qué es entonces el psicoanálisis? El psicoanálisis es una práctica clínica que busca tratar el sufrimiento del sujeto atravesado por sus síntomas; su herramienta de trabajo es la palabra del sujeto (Pérez, 2015). El psicoanálisis también es un método de investigación y un saber teórico formalizado sobre la condición humana. ¿Cómo se forma entonces un psicoanalista? Un analista es producto de su propio análisis, es decir, un psicoanalista se forma en un proceso de análisis personal con otro psicoanalista, un proceso que suele ser largo y dispendioso; al psicoanalista también lo forma el estudio de la clínica y la teoría psicoanalítica, y el control o supervisión que hace de sus casos una vez se autoriza a atender sus propios pacientes. Estos son los tres pilares de la formación de un psicoanalista: su análisis, sus estudios y la supervisión. La formación del psicoanalista se parece a la del músico: ¡es para toda la vida!
El psicoanálisis es una terapéutica distinta de las demás, así pues, el analista no hace sugestión ni da consejos. Freud rechaza las técnicas de la hipnosis porque se da cuenta que dirigiéndose al Yo, el psicoanalista no puede hacer otra cosa que sugestión. ¿Y los consejos, desde dónde se dan? Pues desde el saber del sujeto, sus experiencias, sus prejuicios e incluso desde las estadísticas que dan los estudios "científicos", es decir, se dan desde lo que denomina el psicoanálisis, el fantasma del sujeto. Para dar consejos, ni siquiera se necesita estudiar psicología. Si un psicólogo se dedica en su práctica a aconsejar o a dirigir la conciencia de sus pacientes, ha perdido su tiempo estudiando, porque esto es lo que hace una madre con sus hijos: aconsejarlos, indicarles el "buen camino". Un terapeuta no debe comportarse como un padre u un buen amigo, porque si así lo hace, está interviniendo desde su propio fantasma, esa Otra escena que guía sus decisiones y su destino; el fantasma es, en otras palabras, la manera como el sujeto ve e interpreta el mundo que le rodea, con sus prejuicios, esquemas mentales y paradigmas adquiridos en la educación recibida, lo que se denomina vulgarmente «psicología del sentido común». Es por esto que un analista, "debe "olvidar lo que sabe": tiene la obligación de olvidarlo" (Pérez, 2015) ¡y hacerse psicoanalizar!
¿Qué es entonces el psicoanálisis? El psicoanálisis es una práctica clínica que busca tratar el sufrimiento del sujeto atravesado por sus síntomas; su herramienta de trabajo es la palabra del sujeto (Pérez, 2015). El psicoanálisis también es un método de investigación y un saber teórico formalizado sobre la condición humana. ¿Cómo se forma entonces un psicoanalista? Un analista es producto de su propio análisis, es decir, un psicoanalista se forma en un proceso de análisis personal con otro psicoanalista, un proceso que suele ser largo y dispendioso; al psicoanalista también lo forma el estudio de la clínica y la teoría psicoanalítica, y el control o supervisión que hace de sus casos una vez se autoriza a atender sus propios pacientes. Estos son los tres pilares de la formación de un psicoanalista: su análisis, sus estudios y la supervisión. La formación del psicoanalista se parece a la del músico: ¡es para toda la vida!
El psicoanálisis es una terapéutica distinta de las demás, así pues, el analista no hace sugestión ni da consejos. Freud rechaza las técnicas de la hipnosis porque se da cuenta que dirigiéndose al Yo, el psicoanalista no puede hacer otra cosa que sugestión. ¿Y los consejos, desde dónde se dan? Pues desde el saber del sujeto, sus experiencias, sus prejuicios e incluso desde las estadísticas que dan los estudios "científicos", es decir, se dan desde lo que denomina el psicoanálisis, el fantasma del sujeto. Para dar consejos, ni siquiera se necesita estudiar psicología. Si un psicólogo se dedica en su práctica a aconsejar o a dirigir la conciencia de sus pacientes, ha perdido su tiempo estudiando, porque esto es lo que hace una madre con sus hijos: aconsejarlos, indicarles el "buen camino". Un terapeuta no debe comportarse como un padre u un buen amigo, porque si así lo hace, está interviniendo desde su propio fantasma, esa Otra escena que guía sus decisiones y su destino; el fantasma es, en otras palabras, la manera como el sujeto ve e interpreta el mundo que le rodea, con sus prejuicios, esquemas mentales y paradigmas adquiridos en la educación recibida, lo que se denomina vulgarmente «psicología del sentido común». Es por esto que un analista, "debe "olvidar lo que sabe": tiene la obligación de olvidarlo" (Pérez, 2015) ¡y hacerse psicoanalizar!
lunes, 31 de diciembre de 2012
360. El discurso de Roma.
En 1952, Lacan era el hombre que se imponía para suceder a Nacht en la presidencia de la Sociedad Psicoanalítica de París [S.P.P.]. El 17 de junio de este año se inicia la crisis que conducirá a una división en el seno de la S.P.P. y la creación de la Sociedad Francesa de Psicoanálisis [S.F.P.]. Habiendo sido elegido director del Instituto en diciembre y presidente de la sociedad el 20 de enero de 1953, Lacan renuncia a su mandato el 16 de junio de este año, después de soportar la presión de Nacht y sus partidarios, quienes promovían la idea de una escisión dentro de la Sociedad.
Lagache, Dolto y Favez–Boutonier dimiten de la S.P.P. y junto con Blanche, Reverchon–Jouve y Jacques Lacan, crearán la nueva Sociedad Francesa de Psicoanálisis [S.F.P.]. El reconocimiento por parte de la Asociación Psicoanalítica Internacional [I.P.A.] se convirtió para la naciente S.F.P. en uno de sus objetivos primordiales, pero el 6 de julio de 1953 la misma I.P.A. informa a Lacan, pocos días antes del Congreso de Londres, que se lo considera renunciante a la organización internacional, y que se lo censura a él y a los otros separatistas.
En Julio de ese año, la S.F.P. decide, entonces, reunirse en Roma para escuchar el informe de Lacan sobre Función y campo de la palabra y el lenguaje en psicoanálisis, texto crucial y subversivo, probablemente el que más consecuencias ha tenido sobre el discurso psicoanalítico desde 1953, y que inaugura la elaboración de Lacan sobre lo simbólico como lugar de constitución del sujeto del inconsciente.
El «discurso de Roma», informe con el que el propio Lacan dice haber entrado de lleno en el campo del psicoanálisis, hacía parte de la crítica que Lacan dirigía a los analistas de su época, que pretendían regular de manera autoritaria la formación del psicoanalista, desalentando cualquier nueva iniciativa e investigación que se presentara como opuesta a la opinión de los doctos, quienes no hacían sino cumplir con la autoridad heredada por Freud.
Lagache, Dolto y Favez–Boutonier dimiten de la S.P.P. y junto con Blanche, Reverchon–Jouve y Jacques Lacan, crearán la nueva Sociedad Francesa de Psicoanálisis [S.F.P.]. El reconocimiento por parte de la Asociación Psicoanalítica Internacional [I.P.A.] se convirtió para la naciente S.F.P. en uno de sus objetivos primordiales, pero el 6 de julio de 1953 la misma I.P.A. informa a Lacan, pocos días antes del Congreso de Londres, que se lo considera renunciante a la organización internacional, y que se lo censura a él y a los otros separatistas.
En Julio de ese año, la S.F.P. decide, entonces, reunirse en Roma para escuchar el informe de Lacan sobre Función y campo de la palabra y el lenguaje en psicoanálisis, texto crucial y subversivo, probablemente el que más consecuencias ha tenido sobre el discurso psicoanalítico desde 1953, y que inaugura la elaboración de Lacan sobre lo simbólico como lugar de constitución del sujeto del inconsciente.
El «discurso de Roma», informe con el que el propio Lacan dice haber entrado de lleno en el campo del psicoanálisis, hacía parte de la crítica que Lacan dirigía a los analistas de su época, que pretendían regular de manera autoritaria la formación del psicoanalista, desalentando cualquier nueva iniciativa e investigación que se presentara como opuesta a la opinión de los doctos, quienes no hacían sino cumplir con la autoridad heredada por Freud.
martes, 25 de enero de 2011
231. Lectura intratextual e investigación.
En el psicoanálisis, la lectura intratextual es la que más peso tiene como procedimiento de investigación; ella le exige al lector tomar como objeto de lectura el texto mismo en literalidad, de tal manera que se realice una lectura sólo a partir del conocimiento que debe tener de los códigos lingüísticos allí utilizados (Pérez, 1997, p. 10). La lectura intratextual, en el comentario de texto, tiene dos propósitos: Primero, que en dicho acto, “se ejerza el pensar” (Pérez, p. 11) y segundo, “evitar (...) la proliferación de sentidos propia del lenguaje” (Pérez). Lo que se propone este tipo de lectura, es reducir al máximo el malentendido propio de la comunicación humana y que se halla presente tanto en la lectura como en los vínculos humanos. “La ciencia proporciona una enseñanza en este sentido, al establecer significados unívocos en su lenguaje, lo cual hace que los acuerdos básicos allí sean más firmes. (...) Es la univocidad del lenguaje científico la razón de la llamada objetividad de la ciencia, punto tan difícil de entender para el positivismo” (Pérez).
De lo que se trata, entonces, es de emplear un método de investigación acorde con las exigencias de la investigación científica, de tal manera que, con dicho tipo de lectura, se produzca “...una interpretación básica acerca de la cual se pueda disponer de un grado de certidumbre altamente razonable. Esa certidumbre se funda en el hecho de que la interpretación en cuestión está construida esencialmente a partir de lo que debía considerarse como la fuente básica de toda lectura, es decir el texto mismo, y no desde tesis o decires importados al mismo por el lector...” (Pérez, 1997, p. 13). Después de esta primera lectura intratextual, se podrá pasar a contrastar y discutir las interpretaciones, extraídas de ella, con otros textos -lectura intertextual- y, más allá, ubicarlas en un contexto o campo de referencias -lectura extratextual-, de tal manera que se concibe la lectura como una investigación que considera necesario “establecer lo que en efecto dice un escrito, en la forma más rigurosa posible.” (Pérez, p. 21).
Así pues, si a un texto se le aplica esta disciplina del comentario para su exégesis, es con el propósito de hacerle responder a las preguntas que plantea su lectura, en la medida en que él es vehículo de una palabra que puede constituirse en una nueva emergencia de la verdad.
lunes, 24 de enero de 2011
230. Interpretación de un texto escrito en la investigación.
¿Cómo se interpreta un texto escrito? ¿Acaso éste se interpreta igual a como se interpreta el inconsciente? El trabajo de interpretación de un texto consiste en determinar el sentido que el texto asigna a cada uno de sus términos, sentido que es efecto de la relación que establece dicho término con los demás términos del texto, es decir que cada noción, cada idea, cada párrafo, se define por las relaciones que tiene con las demás nociones, ideas y párrafos dentro del mismo texto. Esto es absolutamente consecuente con la lógica misma del significante: “un significante sólo vale en relación a otro significante” (Miller, 1991, p. 17), de tal manera que un significante sólo adquiere sentido en su relación con otro significante; el significante es el que crea, por sus permutaciones, el significado. Interpretar un texto consiste, entonces, en producir el sentido que el mismo texto impone por las relaciones que se establecen entre sus términos; cada uno de los términos de un texto adquiere su sentido a la luz del conjunto de términos de la frase o el texto. En otras palabras, es “...permitirle a un texto decir lo que éste pretende decir.” (Pérez, 1997, p. 24) En esto cosiste el trabajo de interpretación en el comentario de texto.
Al comentario de texto también se le denomina «lectura analítica», la cual es una lectura en tres tiempos y que vincula el acto de leer con la investigación. Los tres tiempos de la «lectura analítica», según Pérez (1997), son: la lectura intratextual, la lectura intertextual, y por último, la lectura extratextual.
“La lectura intratextual es un primer tiempo de lectura que aspira a investigar un texto, para intentar establecer, sólo desde el texto mismo, lo que éste dice.
"La lectura intertextual, segundo tiempo de lectura, en el cual se pretende cotejar y someter a discusión unidades de análisis (párrafos, conceptos, enunciados, etc.) de dos o más textos, de uno o varios autores.
"La lectura extratextual, tercer tiempo de lectura, que pretende ubicar un enunciado, o un conjunto de enunciados, como campo referencial explícito en el cual, se supone, debe inscribirse la lectura del texto de base.” (Pérez, 1997, p. 8)
De estos tres tiempos, el que más peso tiene como procedimiento de investigación, es el primero, ya que la lectura intratextual le exige al lector tomar “como único objeto de lectura el texto mismo, en su mayor integralidad y literalidad posible, es decir, que realice una lectura sólo a partir del conocimiento que debe tener de los códigos lingüísticos allí utilizados.” (Pérez, 1997, p. 10)
viernes, 21 de enero de 2011
229. El comentario de texto como método de investigación.
En el discurso analítico los psicoanalistas suponemos que el sujeto del inconsciente sabe leer. "Y no es otra cosa, todo ese asunto del inconsciente. No sólo suponen que sabe leer, suponen también que puede aprender a leer”. (Lacan, 1985, p. 49) La lectura del inconsciente que hacen los psicoanalistas cuando escuchan a sus pacientes, funda el método de investigación propio de la clínica psicoanalítica, ese que Lacan denominó el comentario de texto; este es el método propio de investigación en y con el psicoanálisis. Ahora bien, ¿se puede entonces leer un texto igual a cómo se lee el inconsciente? Precisamente, la disciplina del «comentario de texto» está inspirada en la lectura que se hace del inconsciente en la experiencia analítica, es decir, que dicho método es consecuente con la experiencia misma del psicoanálisis. Lo que hace Lacan, al leer los textos freudianos, es someterlos al esquema operacional que el mismo psicoanálisis ha inventado.
Si lo esencial del método freudiano para abordar las formaciones del inconsciente, consiste en confiar en el relato del paciente, lo esencial del método del comentario del texto consiste en confiar en el texto escrito, es decir, “considerar el texto como una palabra verdadera, es decir, con su valor de transferencia.” (Miller, 1991, p. 17) ¿Qué quiere decir esto?, se pregunta Miller, a lo cual responde: “En la disciplina analítica, el comentario, al mismo tiempo, -es demasiado decir, en dos tiempos, ligados y vinculados- el texto pregunta, questionne, y el texto responde. Es por esta razón, si se trata así al texto, que el comentario también tiene un valor de transferencia. (...).
“Al mismo tiempo, el texto se pone en el lugar del Otro, A, y las preguntas que podemos pensar plantearle al texto, en realidad es el texto mismo quien nos las propone a nosotros. Las respuestas, en la disciplina del comentario, no son nuestras respuestas, sino las que buscamos en el texto mismo. Obedeciendo a este rigor, el efecto de transferencia se produce de una manera implacable.” (Miller, 1991, p. 10-11)
miércoles, 19 de enero de 2011
228. Significante y lectura del inconsciente.
El inconsciente es lo que se lee, y el síntoma psicoanalizable, ya sea normal o patológico, está sostenido, por tal razón, por una estructura que es idéntica a la estructura del lenguaje. En el texto inconsciente de un sujeto, Lacan descubre los efectos de la metáfora y de la metonimia, es decir, los mismos mecanismos descritos por Freud como los del inconsciente. “Es bien evidente -dice Lacan- que en el discurso analítico no se trata de otra cosa, no se trata sino de lo que se lee, de lo que se lee más allá de lo que se ha incitado al sujeto a decir, que no es tanto, como dije la última vez, decirlo todo, sino decir cualquier cosa, sin vacilar ante las necedades que se puedan decir”. (1985, p. 38)
Ahora bien, es la lectura del inconsciente la que funda en el psicoanálisis un método de investigación propio, un método que se adecua al objeto del psicoanálisis, es decir, el inconsciente mismo. Pero dicha metodología no se reduce únicamente al dispositivo analítico, en el cual el analista está a la escucha de las formaciones del inconsciente, es decir, está atento a «leer» el discurso del analizante, en lo que dice de más o dice de menos. Dice Lacan: “Si algo puede introducirnos en la dimensión de lo escrito como tal, es el percatarnos de que el significado no tiene nada que ver con los oídos, sino sólo con la lectura, la lectura de lo que uno escucha de significante. El significado no es lo que se escucha. Lo que se escucha es el significante. El significado es el efecto del significante”. (1985, p. 38)
El «significante» es una dimensión que fue introducida a partir de la lingüística. La lingüística introduce en la palabra una disociación gracias a la cual se funda la distinción entre significante y significado. Ella, de cierta manera, divide lo que, sin embargo, parece ir de suyo: que cuando se habla eso conlleva el significado. Pero, “Distinguir la dimensión del significante cobra relieve sólo si se postula que lo que se oye no tiene ninguna relación con lo que significa. Este es un acto que sólo puede instituirse con un discurso, el discurso científico”. (Lacan, 1985, p. 40) Es gracias al discurso de la ciencia, a su instauración en el pensamiento de los hombres, que el significante se pueda postular sin tener ninguna relación con el significado. Con el discurso de la ciencia se hace posible vaciar el contenido de un concepto, de un significante, para llenarlo de contenido, para hacerlo significar otra cosa. Esto es lo que se espera que se produzca en un análisis: “En el discurso analítico, se trata siempre de lo siguiente: a lo que se enuncia como significante se le da una lectura diferente de lo que significa”. (p. 49) Esta es la razón por la cual lo que los analistas leen es, por ejemplo, el lapsus, en la medida en que es como lapsus que significa algo, es decir, que puede leerse de una infinidad de maneras distintas.
domingo, 16 de enero de 2011
227. Comentario de texto y lectura del inconsciente.
Una de las posibilidades de hacer investigación en el psicoanálisis es la lectura rigurosa de textos sobre la teoría. La lectura rigurosa está enmarcada dentro de la metodología para el análisis de textos que transmitió Jacques Lacan y que denominó el «comentario de texto». La expresión «comentario de texto» quizás pueda sugerir a muchos la idea de una lectura no muy rigurosa, como aquella que precedería al «comentario» propiamente dicho. Ello en virtud a una cierta superficialidad que le es adscrita como propia al término «comentario». Sería necesario señalar que el propósito de Lacan al elevar esta expresión al rango de verdadero método de investigación esta lejos de ello. Se trata, por el contrario, de subrayar las exigencias que plantea una lectura que pretenda ir más allá de la información global acerca de lo que dice un texto y expresar simplemente una opinión acerca del mismo. De lo que se trata es de establecer su lógica, los principios desde los cuales se construye, los propósitos del mismo, todo ello para someterlo a un examen crítico, producido tanto al interior del texto mismo, de las relaciones internas que sostienen sus enunciados, como de las relaciones de oposición, continuidad o discontinuidad que guardan éstos con otros enunciados procedentes del mismo autor, de otros autores o de la doctrina en la cual se inscribe.
Sobre esta metodología dice Miller que “En el campo analítico, el comentario de texto es, en palabras de Lacan, una disciplina. (...) Lacan comentó los textos de Freud porque consideró que el texto freudiano portaba una palabra. (...) La palabra, tal y como la entendía (Lacan) en esa época, la palabra verdadera, es una palabra que constituye una emergencia nueva de la verdad” (1996, p. 10). El «comentario de texto» es, pues, un método de lectura que Lacan implementó desde el comienzo de la transmisión de su enseñanza -durante diez años el Seminario de Lacan se llamó Seminario de textos-, y que es consecuente con el descubrimiento freudiano del inconsciente. Este método se propone, primero que todo, extraer los elementos de estructura, de organización, de un texto, aquellos sobre los cuales se puede progresar en su exégesis, y segundo, “hacer responder al texto a las preguntas que él nos plantea a nosotros” (Miller).
El aporte de Freud, cuando él comenzó a estudiar los síntomas de sus pacientes, sus sueños, sus lapsus y olvidos, fue que el inconsciente puede ser objeto de una lectura; de aquí la importancia que le da Freud al análisis lingüístico y que lo llevó a establecer las leyes que rigen el inconsciente -metáfora (condensación) y metonimia (desplazamiento)-. Lo que hizo Lacan con el comentario que hace de los textos de Freud, fue justificar el predominio que él otorgó a las funciones del significante. De otra manera, lo que Freud descubre es que la articulación significante es la que le otorga su verdadera estructura al inconsciente, lo que llevó a Lacan a establecer que «el inconsciente está estructurado como un lenguaje» (Lacan, 1969).
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