Para Lacan (1999), el inconsciente no es un pozo de instintos reprimidos, sino una sofisticada maquinaria lingüística que revela una estructura que el discurso consciente se empeña en ignorar. Para explicar esto, Lacan aborda el análisis del chiste de Hirsch-Hyacinth —el personaje de Heine que presume haber sido tratado por el barón Rothschild de forma «del todo famillonaria»— en su Seminario V, Las formaciones del inconsciente, y lo muestra como un éxito técnico del material fonético.
Lacan (1999) destaca que la eficacia del chiste reside en un «entrelazado» en el que la cadena significante opera como una máquina que aprovecha el solapamiento fonético: el fragmento ar/lar presente en familiar y millonaria, y el juego entre mil/mili. No es un error del pensamiento, sino un triunfo del significante que logra decir lo que el sujeto no puede articular: la ambivalencia de ser acogido por la riqueza siendo un parásito.
Lacan (1999) retoma el análisis freudiano de la formación de esa palabra, pero lo traduce a su propia gramática del significante. Lo que en Freud aparece como condensación (Verdichtung), Lacan lo relee como un efecto de estructura del lenguaje mismo, y no como un fenómeno psicológico. La expresión famillonario no resulta de que Hirsch-Hyacinth «piense» simultáneamente en dos ideas —familiar y millonario— y las funda por descuido; resulta de que la cadena significante, en tanto sistema de oposiciones fonemáticas, permite un solapamiento material entre dos significantes que comparten un tramo sonoro. Ese engranaje —el interlocking— es estrictamente mecánico: opera al nivel del significante, no del sentido intentado por el sujeto.
¿Qué significa «solapamiento»? Significa superposición parcial: dos unidades (sílabas o sonidos) que comparten un segmento en común, de modo que ese segmento compartido pertenece simultáneamente a ambas.
En el caso de familiar y millonario, el solapamiento funciona así:
- familiar → fa-mi-liar
- millonario → mil-lo-na-rio
Ambas palabras comparten el fragmento mil (o, en la versión alemana, el tramo famili-/million-). Al fusionarlas en famillonario, ese fragmento compartido no se repite dos veces: se pronuncia una sola vez, pero funciona como bisagra que pertenece a las dos palabras a la vez. Es como si dos trenes de vagones —dos cadenas significantes— se enlazaran (interlocking) en el punto exacto en el que sus piezas coinciden, formando un solo tren más corto que el de la simple suma de los dos.
Por eso Lacan (1999) insiste en que se trata de un fenómeno del significante y no del significado: lo que permite la fusión no es una afinidad de sentido entre familiar y millonario —de hecho, sus sentidos son casi opuestos—, sino una pura coincidencia material de sonidos: el hecho bruto de que ciertas letras o fonemas se repiten entre una palabra y otra. El chiste explota esa coincidencia acústica, no una coincidencia conceptual.
Es la misma lógica, dicho sea de paso, que opera en la condensación onírica freudiana: dos representaciones se funden en una sola imagen o palabra porque comparten algún elemento, sea de sentido o —como aquí— de sonido. Y no se trata en absoluto de un error del pensamiento, ya que, si el chiste fuera un simple lapsus o una confusión de ideas, quedaría del lado del error, de un fallo accidental de la intención comunicativa. Lacan (1999) invierte esa jerarquía: el chiste es un triunfo del significante precisamente porque logra articular, mediante su propia lógica combinatoria (la homofonía, el solapamiento silábico), algo que el sujeto no podría formular en un enunciado directo y consciente. El significante «dice más» —o «dice distinto»— de lo que el yo del sujeto sabría decir deliberadamente.
Lacan lo expresa así:
"Reconocemos aquí el mecanismo de la condensación, materializada en el material del significante; se trata de una especie de encastrado, con ayuda de no sé qué máquina, de dos líneas de la cadena significante. Freud completa esta palabra con un precioso esquema significante donde se inscribe, primero, familiar, luego, debajo, millonaria... fonéticamente, ar/lar está en los dos casos, igual que mil/mili, eso se condensa y, en el intervalo entre los dos, aparece famillonaria." (Lacan, 1999, clase del 6 de noviembre de 1957, "El famillonario").
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